¡Elecciones!

Finalmente y tal y como había anunciado, el Sr. Rector de la USAL ha convocado hoy (18 de Octubre de 2017) las elecciones para sucederle en el cargo.

En este momento parece que ya hay candidatos confirmados (supongo que serán aquellos catedráticos que han formalizado su candidatura y ésta ha sido aceptada), pues por lo que se refiere a precandidatos, TODOS los catedráticos con dedicación a tiempo completo lo somos. Por lo que no cabe descartar que, hasta el mismo momento del cierre del plazo para la presentación de candidaturas, surjan más candidatos.

A partir de ahora comenzarán (si no lo han hecho ya) los actos de propaganda para publicitar el programa que se pretende desarrollar desde el Rectorado, presentar a las personas que ocuparán los cargos más relevantes del equipo, etc.

Y ahí comienza lo bueno. Al menos por lo que hoy parece, habrá cuatro candidatos (creo que hace unos años hubo seis). ¿Nos convencerán en sus mítines o, como ocurre en las elecciones generales, iremos al mítin de nuestro candidato a que nos convenza de lo que ya estamos convencidos? ¿Qué pasa si vas al mítin de un candidato? ¿Te marcan ya como de su cuerda o se  supone que vas a enterarte, o por deferencia, o por educación o porque no tienes otra cosa mejor que hacer? ¿Qué pasa si no vas al mítin de un candidato (o de dos, ya que este año hay donde elegir)? ¿Se supone que no te gusta? ¿Se supone que no lo vas a votar?

En estas cosas hay que estar muy pendientes de lo que digan los medios para así poder no hacerles caso e incluso sonreírnos de su ingenuidad. Hace unos días, cuando se publicitaron las listas prácticamente definitivas de candidatos y equipos, un periódico decía (no recuerdo si exactamente con estas palabras) que los candidatos habían pretendido contar con representantes de la mayor parte de los centros y en algunos casos las facultades estarían divididas. ¡Vaya bisoñez! ¡Vaya ingenuidad! ¡Vaya cuento! En primer lugar, esos señores que aspiran a ser nombrados a dedo como vicerrectores no representan a nadie, sólo se representan a sí mismos, nadie los ha elegido en ningún proceso electoral para que les represente. Y en segundo lugar, las facultades siempre están divididas; el hecho de que haya un candidato, bien sea a Rector o a ser nombrado a dedo (repito) como Vicerrector, no implica que arrastre el voto de todos los votantes de su Facultad; cada uno vota a quien le da la gana, bien sea de su Facultad o sea de otra; si es de su propia Facultad probablemente algunos encontrarán razones para votarlo y otros para, precisamente, no votarlo. El único que es elegido como representante, y es de la universidd, es el señor Rector.

En fin, de momento no hay candidatos de mi Facultad, por lo que no tendré, según lo que este periódico supone, que dividirme con nadie de mi Facultad; incluso entre los nombres de los candidatos – hasta el momento conocidos – a ser nombrados a dedo, me parece que tampoco hay nadie de mi Facultad.

Esto me permitirá asistir a todos los mítines electorales que se convoquen sin que se me tache de traidor, siempre que no coincidan con obligaciones académicas que me lo impidan, o que se celebren en los territorios periféricos de la universidad (cada vez me da más pereza viajar), o que coincidan con otras ineludibles obligaciones; que las hay, no crean ustedes.

Y, como escribí hace poco, creo que aun quedan puestos de segunda fila libres; ¡anímense, amigos! que igual les cae algo.

Anuncios
Publicado en La Universidad | Etiquetado , , | 1 Comentario

Jo ara sí que tinc por

Tras el atentado terrorista en Barcelona el pasado mes de Agosto de 2017, en las manifestaciones de repulsa al mismo surgieron pancartas en las que podía leerse: “No tinc por” (no tengo miedo), en un intento de fortalecernos en nuestra forma de ser, nuestra forma de entender la vida y gritar muy alto que ese tipo de ataques no las va a modificar. Mentíamos, pues miedo teníamos, por supuesto, pero entendíamos que aunque la omnioportunidad del atentado terrorista nos deja indefensos, esa manifestación de valentía (no tinc por) era la única forma de decirnos a nosotros mismos que los podremos superar, sean los que sean y ocurran cuando ocurran; que el fatalismo de su inevitabilidad no nos podrá dominar nunca.

Sin embargo, ahora, yo sí que tengo miedo.

Jo ara sí que tinc por porque se me están cayendo muchos de los soportes en los que confiaba no voy  decir ciegamente, pero sí en los que tenía depositadas muchas confianzas.

Jo ara sí que tinc por la torpeza de todos y porque al victimismo calculado de unos y sus actitudes netamente jesuíticas con reserva mental, se suma y complementa la obcecación exclusiva al pie de la letra impresa sin ningún espíritu conciliador de los otros.

Jo ara sí que tinc por porque si se ha cometido un delito tipificado debe hacerse frente a las consecuencias, pero dialogar no es sólo negociar, sino quizá en mayor medida convencer.

Jo ara sí que tinc por porque una cosa es tener que convivir con un terrorismo que te puede tocar como la lotería (aunque no juegues) y otra es ser testigo de enfrentamientos violentos en los que más tarde o más temprano te vas a ver implicado.

Jo ara sí que tinc por porque el sentido común, el seny, parece que ha abandonado a todos los actores de esta tragedia, aunque algunos se lo tomen como comedia, pues quizá lo sea para ellos.

Jo ara sí que tinc por porque a rebufo de estas broncas, de estos desacuerdos y de estos empecinamientos, están surgiendo nuevamente actores que creíamos olvidados y que pueden arrastrar al todo a un pasado que creíamos ya lejano y definitivamente enterrado.

Jo ara sí que tinc por porque del enfrentamiento a veces elegante (a veces no) de las ideas en los parlamentos, se está pasando al enfrentamiento físico de personas a veces arrastradas por unas ideas, a veces unos ideales y muchas veces engañadas, al prometerles una utopía que otros ven como distopía.

Jo ara sí que tinc por porque me da la impresión de que se juegan en un terreno cosas distintas a las que se dicen, mirando más vehementemente a los intereses de partido que a los intereses generales.

Jo ara sí que tinc por porque los medios y las denominadas redes sociales se utilizan no ya para mantener a las personas informadas y conectadas, sino también en gran medida para mentir descaradamente con informaciones no sesgadas ni manipuladas, si no manifiestamente falsas que no conectan, sino que desunen.

Jo ara sí que tinc por por lo que muy acertadamente señala hoy Antonio Muñoz Molina sobre contar a algunos extranjeros la verdad sobre la España de hoy, haya que contarla también a muchos de aquí.

En fin, jo ara sí que tinc tristor por lo que quizá podría cantar Ana Belén en su Yo también nací en el 53 “…de entregar un nuevo siglo distinto del que soñé …”

Jo ara sí que tinc por.

P.S.: Comencé a escribir estas líneas el día 12 de Octubre y las finalizo mediado el 15 del mismo mes; lo especifico porque el vértigo de los hechos y de las informaciones sobre los mismos puede seguramente hacer que estos comentarios resulten obsoletos en el momento en que usted los lea.

Publicado en De todo un poco | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El tiempo verbal

Recuerdo, no sé por qué, aquella Enciclopedia Álvarez que todos los de mi época y anteriores y posteriores estudiamos en la escuela. Como enciclopedia, lo contenía todo: matemáticas, religión, lengua, historia, geografía, ciencias naturales, …

Y recuerdo las conjugaciones de los verbos regulares: primera conjugación (terminados en -ar, ejemplo amar), segunda conjugación (terminados en -er, temer) y tercera conjugación (terminados en -ir, partir). Para cada uno de estos tres verbos-modelo había una tabla que ocupaba una página entera de la enciclopedia, en la que se indicaban el indicativo, el subjuntivo, el imperativo, gerundio y participio (si no recuerdo mal, que ya hace más de 55 años).

Luego, dentro de cada modo (y me refiero específicamente ahora al indicativo) se especificaba el presente, el pasado y el futuro. Y mientras que el presente sólo tiene una forma (como, bebo), el pasado tenía creo que cuatro (he comido, comía, había comido, comí, hube comido) y el futuro dos (comeré, habré comido).

Evidentemente, esta multiplicidad de pasados supone una dificultad relevante en el aprendizaje de esta lengua, pues los pasados indican cosas distintas en el tiempo en que se han realizado (o realizaron) que a un extranjero no familiarizado con la lengua castellana (como la diferencia entre ser y estar para un inglés, que lo resuelve con el único to be) le pueden resultar difíciles.

Por ejemplo:

Tengo ganas de verte es claramente un presente, en este momento tengo ganas de verte.

Tuve ganas de verte es claramente un pasado, pero un pasado cuya acción ya ha terminado: tuve ganas de verte, pero ya no tengo ganas de verte; el tener ganas de verte se acabó. Es lo que se llamaba (no sé si se sigue llamando así) un pretérito indefinido.

Entre ambas situaciones queda el Tenía ganas de verte, que con razón se denominaba pretérito imperfecto, pues no sabemos si aquellas ganas que tenía alguien de verte siguen existiendo o se acabaron. Es imperfecto precisamente por lo impreciso.

Bueno, y para acabar de completarlo, tenemos los compuestos (me parece que así se llamaban, en contraposición a los citados, que son simples), que serían, con este ejemplo, He tenido ganas de verte (pretérito perfecto), Había tenido ganas de verte (pretérito pluscuamperfecto) y Hube tenido ganas de verte (pretérito anterior).

Otro día más.

(De todos modos, no me hagan mucho caso; yo no soy de Letras).

 

Publicado en De todo un poco | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Sí señor; no señor; no no señor

Don Ángel Síseñor era un personaje creado por el dibujante Vázquez cuyas historias aparecieron regularmente en el DDT, editado por Bruguera. El nombre venía del hecho de que a TODO lo que le preguntaban, respondía “Sí, señor”; fuese lo que fuese, su respuesta siempre era positiva. Un poco triste y lánguido, no tan divertido como Carpanta, Mortadelo y Filemón, las Hermanas Gilda o la familia Ulises (no olvidemos a Zipi y Zape). De todos modos, el hombre  no se metía en problemas y era un poco soso, pero, en cierto modo, caía bien a todo el mundo.

Un caso opuesto lo tenemos en esa gente que a todo dice que no. Esa gente que se queja de todo; esa gente que, políticamente, si estamos en una monarquía, suspira por una república; y si vive en una república, suspira y bebe los vientos por una monarquía. Esa gente que bajo una dictadura se declara (ojo, se declara sólo) demócrata de toda la vida, pero que cuando se instaura un régimen democrático, defiende los valores de la dictadura sobre todas las cosas. Eternos amargados, eternos desagradecidos, víctimas propiciatorias (según ellos) vamos, en absoluto la alegría de la huerta. Lo de carpe diem (o noctem) parece que no va con ellos.

Y, por último, tenemos una situación peculiar que no es ni la primera ni la segunda de las que les he descrito, la de aquellas personas que no dicen que sí a todo, pero que tampoco dan nunca un “no” como respuesta. Son las personas que a cada interlocutor le dicen lo que éste quiere oír, es decir, no le dicen que “sí” tajantemente, sino que dicen “claro, claro, tienes razón”; cuando llega otro y le propone lo opuesto, se descuelgan con “por supuesto, eso es lo mejor”. Uno podría pensar que finalmente hacen lo que les da la gana, pero ni eso: por no hacer, no hacen ni lo que les da la gana, simplemente están, pero sin ser. Dejan que las cosas se pudran por sí solas y al final, como es tal el cúmulo de noticias y hechos históricos que acaecen diariamente, nadie se acuerda ya de lo que dijeron que iban a hacer o de lo que dijeron que nunca harían y, finamente, salen por peteneras. Y si les recuerdas “Pero, ¿no me habías dicho justamente lo contrario?”, responden “Claro, pero es que dadas las circunstancias …”, al tiempo que se encogen de hombros y levantan las cejas mostrando unos ojos como platitos. Y ahí quedan, en plan hombre-corcho, siempre flotando, siempre salvándose del hundimiento y mirando felices y con la satisfacción del deber, según ellos mismos, cumplido. ¿A quién quieren engañar?

Publicado en La Universidad-General | Etiquetado , , | Deja un comentario

Postulación

Es “la acción y efecto de postular“. Y la quinta acepción que el RAE nos da para este verbo es “Proponer un candidato para un cargo electivo”.

La USAL está ahora mismo inmersa en el proceso de elección de un nuevo Rector, pues el actual no puede concurrir a los comicios, por imperativo legal. Según la prensa local  ya hay cuatro candidatos (al menos, cuando comienzo a escribir esto, no sé cuándo lo leerán ustedes) y entre ellos habrá que elegir.

Porque no olvidemos, como ya he apuntado aquí, que lo que se elige es al Rector y no a los Vicerrectores ni a ningún otro cargo unipersonal (Secretario General o Gerente, por ejemplo). También es cierto que los candidatos, en algún u otro momento, han hecho (quizá demasiado pronto en algunos casos) o harán públicos en breve los nombres de las personas a las que nombrarán para estos cargos.

Hoy (continuo escribiendo esta entrada el 1 de Octubre) ya aparece en la versión impresa (un amigo me ha pasado la noticia) de un periódico local la relación de “candidatos” a Vicerrector en los equipos de los tres candidatos cantados, pues el cuarto, el último de momento en subirse al carro de los N-1 sinsabores, no menciona a ninguno. Hay personas a las que conozco, hay nombres que me suenan, hay nombres que no me suenan, hay nombres que suponen  la existencia de una saga de vicerrectores, hay personas cuya presencia en estos equipos me sorprende, hay otros que no,  hay … de todo.

Pero, ¿los candidatos eligen a sus futuros colaboradores entre aquellas personas a las que directamente conoce, lleva trabajando con ellas desde hace algún tiempo, tiene buena sintonía, …? ¿O lo hacen entre personas que se autopostulan para el cargo? No lo sé, sinceramente, pero tampoco quiero que los candidatos me lo digan; ya saben ustedes que estas páginas no dejan de ser “Reflexiones, comentarios e ideas”, como reza en el ángulo superior derecho de la pantalla, del autor de las mismas, es decir, yo. Pero, ¡qué bonito imaginar esa posibilidad! Todo consiste en dejarse ver en todos los mítines y reuniones que un candidato determinado convoque, dejarse ver por las cafeterías que frecuenta, saludarle efusivamente al mínimo encuentro pasillero o en la calle; en fin, lo que sea para hacerse ver, destacar, visibilizarse. Y a continuación, si el candidato está un poco canino en acompañantes, pues postularse, así de simple. Lo malo es que estos arribistas, si consiguen ir en el equipo, tardan poco en dejar caer aquéllo de “¿Qué hay de lo mío?”, al tiempo que diseñan el chiringuito, retiro dorado  al que irán cuando les agradezcan los servicios prestados. Eso que consideran “mío” pues es obviamente una canonjía de las que el Rector puede conceder libremente e incluso vender ante la prensa como una ventaja irrepetible y duradera para la Institución, pero que al final no deja de ser una especie de corralito Biona en el que entra el autopostulado y sus más íntimos.

Mis queridos candidatos: guardaos de los idus de marzo, aunque caigan en octubre.

 

Publicado en La Universidad | Etiquetado , , , | Deja un comentario

El divorcio

Tengo un par de amigos, casados entre sí, que están pasando una racha muy mala.

Verán ustedes: resulta que ella se quiere divorciar y él dice que no. Llevan casados bastantes años, no sé incluso si se trató de un matrimonio amañado por las respectivas familias, en el más atávico estilo que en algunas culturas aun se estila, pero la verdad es que la cosa nunca ha funcionado a la perfección.

Ella lleva varios años diciendo que se quiere divorciar y él insiste en que no. Ella le pide cosas que dice que le son imprescindibles (caprichos, según él), a ver si él se harta y por fin rompe el vínculo, pero él le da todo lo que ella le pide, pero de divorcio nada, lo que dios ha unido que no lo separe el hombre jamás, como les dijo el cura en su momento.

Ella ya ha conseguido grandes, grandísimas diría yo, ventajas, muchas más de las que un cónyuge concede al otro en cualquier matrimonio (al menos de los que yo conozco), pero ella parece ser insaciable y siempre quiere más. Las peticiones las acompaña además de amenazas, algún que otro maltrato, sutil o no, que él no denuncia porque no quiere que la separación se produzca; dice que la ama demasiado como para dejarla ir. Cierto es también que a veces él, cas incapaz de controlarse, la amarra a la cama para transmitirle un mensaje de dominación, pero finalmente la suelta; y ella se crece.

Ella le ha hablado de la separación, del divorcio, de una separación consensuada; ha propuesto incluso qué bienes debería quedarse cada uno. Él insiste en que no, en que se ponga como se ponga ella, reparta como reparta, le siga sacando más incluso de lo que ella quiere (y dice que necesita), nunca, nunca, consentirá en la separación.

Y creo que ella ha forzado una situación irreversible. Dice que se va de casa, aunque salga el sol por Antequera. Que se va, que se va y que se va. No con lo puesto; se queda, dice, con el coche y con el chalet de la playa, y que siga él pagando la hipoteca y las letras del coche (ella dice que también con su sueldo ha aportado mucho a la compra de todos los bienes que tienen), y que ella ya se las apañará de ahora en adelante. Él le ha dicho que no fuerce la máquina, que por mucho que ella se ponga, él nunca consentirá en la separación y que recuerde que ella tiene un entorno social gracias a él; que si se va, todos los amigos con los que antes compartían cenas, excursiones y vacaciones le harán a ella el vacío, pues consideran que ella, aun teniendo razón en alguna de sus peticiones, no ha tomado el camino ni las formas adecuadas.

En fin, yo sólo espero que la sangre no llegue al río. Después de todo, el contacto continuo, el roce permanente, genera cariño y si llega a producirse esa separación que ella anhela (o incluso aunque finalmente no se produzca), está claro que ni uno ni otro van a seguir siendo lo que han sido hasta ahora, ninguno de los dos se recuperará de esta separación, quedarán marcados para siempre con un estigma imborrable, una por haberlo hecho mal y el otro por no haber sabido impedirlo a su debido tiempo. Para mí que, independientemente del fondo, ni las bravatas de una ni la renuencia del otro han sido buenas vías para un diálogo que no ha existido.

Publicado en De todo un poco | Etiquetado , , , , , | 1 Comentario

Más sobre horarios y dedicaciones

Ya se habrán dado cuenta ustedes que la dedicación y el trabajo de los miembros de la universidad es un tema recurrente en este blog. Quiero ahora insistirles un poco más sobre el asunto, aunque en este caso el objetivo será las mentes pensantes reguladoras y no el personal de la universidad.

Saben todos ustedes que la universidad ha modificado una gran cantidad de sus actividades al hilo de la denominada Declaración de Bolonia (que, como también he comentado, no exige casi ninguna de las barrabasadas que en su nombre se han hecho). Hace unos diez años convivía el ya extinto sistema de Licenciaturas con el modelno sistema de Grado y se hizo necesaria la “… configuración de un calendario adaptado al EEES …” (EEES=Espacio Europeo de Educación Superior”). La propuesta que se hizo desde un Vicerrectorado de esta Universidad argumentaba que:

-Curso completo de 40 semanas, incluyendo la docencia y las pruebas de evaluación (noten el pánico a usar la palabra exámenes).

-El curso comenzará el 7 de septiembre, terminando el 30 de junio, decisión tomada en base a (transcribo literalmente):

1-Que el PDI cuente con un mes laborable sin carga lectiva (Julio) que pueda dedicar a labores tales como la investigación o la formación continua.

2-Que el PAS disponga de dos meses laborables con la actividad lectiva terminada (Julio y Agosto) con el objeto de que pueda llevar a cabo con tiempo y perspectivas las labores de matrícula.

3-Que los estudiantes disfruten de dos meses de actividad no lectiva para dedicar al asueto, al trabajo o a la formación. Más aún en una Universidad como la nuestra donde el 70% de ellos no residen habitualmente en Salamanca, de modo que la estancia en Julio supondría unos costes económicos añadidos.

4-Que la actividad docente ordinaria se detenga en julio y agosto para proporcionar espacios a nuestra actividad docente extraordinaria, que se plasma en nuestros Cursos de Verano y nuestros Cursos Internacionales.

(He respetado absolutamente todo, incluso el uso arbitrario de la mayúscula y la minúscula inicial para los meses del año).

Pues bien:

Punto 1: el mes de Julio se ha convertido, en la práctica, en un mes más dedicado a actividades docentes, dado que en el mismo se realizan las exposiciones y evaluaciones de los Trabajos Fin de Grado. ¿Se pretendía que sólo se investigue en Julio? Los cursos de formación continua no se desarrollan en exclusiva en el mes de Julio, por lo que solapan con las actividades lectivas ordinarias. ¿Y qué me dicen de los congresos que se realizan durante todo el año? ¿El PDI sólo podrá asistir a los que se celebren en Julio?

Punto 2: parece que el PAS ha de trabajar durante los meses de Julio y Agosto para prepararse para la matrícula. Pues bien: la Universidad cierra sus puertas desde el 1 hasta aproximadamente el 20 de Agosto, con lo que esta planificación resulta incompleta. Además, la matrícula comienza en el mes de Julio y la mayoría se realiza on line (reflexión adicional: ¿hace entonces falta reforzar con más personal las secretarías de los centros en Septiembre? Respondan ustedes mismos).

Punto 3: antes de estas clarividentes propuestas el curso finalizaba a finales de Junio y comenzaba en Octubre, por lo que eran tres (y no dos) los meses en los que los no residentes en Salamanca se ahorraban el alquiler (por cierto, parece que el proponente se ha olvidado de los campus de Ávila, Béjar y Zamora).

Punto 4: ¡A poner el cazo en Julio y Agosto! Yo tenía unos vecinos que ya antes de estas propuestas se machacaban a destajo en Julio y Agosto en esos cursos, pero luego cogían las vacaciones en Septiembre; durante el resto del curso aparecían sólo un ratito por su Facultad.

Y más: siendo festivo local en Salamanca el 8 de Septiembre, ¿comenzamos el día 7?  ¿Y la coincidencia temporal del curso iniciado el 7 de Septiembre con los exámenes (¿uy, perdón! pruebas) de Selectividad (o como lo llamen ahora)?  Los alumnos que superen estas pruebas, ¿cuándo se matricularán e incorporarán a sus clases?

Tengo muchas más críticas, pero ya les estoy aburriendo, así que no sigo. Pero no cabe duda que ese calendario que “… será el que quede vigente cuando termine el proceso de adaptación…” (literalmente en el preámbulo de la propuesta que les estoy contando) además de ser ingenuo e irrealizable, no se cumplió en su momento, no se está cumpliendo ahora y, afortunadamente, ha sido olvidado. Aunque muchas de las nuevas propuestas son igual de absurdas.

Continuará.

Publicado en La Universidad-Bolonia | Etiquetado , , , , , | 1 Comentario

Amigo

Entre los centenares de canciones que probablemente existan y ensalzan la amistad, hay dos que me vienen a la memoria y más en un día como hoy; se trata de Decir amigo (Serrat) y Algo se muere en el alma (Amigos de Gines). Seguro que usted conoce ambas y alguna vez las habrá tarareado. Hoy despedimos, por jubilación, a un amigo; así, simplemente, amigo, pues la amistad no admite adjetivos calificativos ni de ningún tipo.

No soy yo muy proclive a declaraciones lapidarias  ni a soltar discursos, salvo cuando las circunstancias así lo exigen, y hoy, precisamente, las circunstancias no lo exigen, pues la amistad, nuestra amistad, está por encima de las circunstancias, pero algo les voy a decir.

¿Cómo surge la amistad? Pues no lo sé; tengo amigos con los que he conectado a las primeras de cambio y que, a pesar de vernos sólo muy de vez en cuando y de hablar poco (incluso por las redes), mantenemos incólume la amistad.

¿Cuándo surge la amistad? Pues tampoco lo sé. Dicen que a edad temprana, cuando uno comienza a moverse en un ambiente más allá de su entorno familiar inmediato (en el que también hay amigos, ¡claro!; siendo tan jóvenes aun no hay cuñados), por lo que podríamos fijar las primeras posibilidades de hacer amigos en la escuela. O en el instituto. O en la universidad. O en el trabajo. O en todos estos sitios a la vez. Dicen que la mili también era una oportunidad de oro para hacer amigos, pero yo no la hice (la mili) y no se lo puedo confirmar ni desmentir.

¿Pueden hacerse amigos en la edad adulta? ¿Pueden hacerse amigos cuando uno llega a un nuevo sitio, inicialmente ni hostil ni acogedor, y muchas personas están mirando, a la expectativa, como en un teatro, a ver cómo te comportas? Sí, pueden hacerse y se hacen amigos. Al menos yo los he hecho. Y algunos los he deshecho, que todo hay que decirlo, lo cual quizá indique que no era una verdadera amistad, quizá se quedaba en conveniencia.

No es que la amistad implique una coincidencia absoluta en todo lo que hablemos o discutamos o se nos presente enfrente; pero la persona a la que me refiero es a la que yo escogería como amigo para irme a una isla desierta, aunque fuese sólo para tener así la posibilidad de seguir discutiendo. Nuestra falta de coincidencia en ideas o afinidades políticas, nuestra desacuerdo sobre a qué equipo apoyamos o apoyaríamos en un encuentro deportivo, nuestra falta de coincidencia sobre los libros o periódicos que leemos o emisoras de radio que escuchamos, nuestra falta de coincidencia en estos y otros aspectos (¡oh, la tuna!), nunca ha sido, ni es, ni será, obstáculo para mantener viva una amistad con contactos ya no tan frecuentes como lo fueron hasta hace unos años. Seguiremos coincidiendo, eso sí, en otros aspectos que no me atrevo a señalar aquí, pues nos tacharían de políticamente incorrectos, dada la memez y ñoñería que domina nuestra sociedad desde hace algunos años.

Y ahora que te jubilas quizá la oportunidad de vernos y de coincidir seguirá siendo tan baja como lo ha sido últimamente. Pero la amistad pervivirá, la amistad estará ahí por los siglos de los siglos. Aunque te despidamos en un acto, al que asisto por obediencia debida (aunque no a los organizadores) y que me toca mucho los cojones. Mucho.

Un abrazo.

Publicado en De todo un poco | Etiquetado , | Deja un comentario

El celemín

Quizá los más provectos de los lectores habituales de estas páginas conozcan la palabra; un celemín es una medida de volumen para áridos, generalmente, equivalente a una doceava parte de la fanega.  Ahora bien: la fanega equivale a 55.5 litros en Castilla, pero a 22.4 en Aragón.

Nombre parecido al de fanega tiene la hanegada (fanecà o fanecada en catalán y valenciano), equivalente a 831 m², aproximadamente la doceava parte de una hectárea, que es la superficie en la que se puede sembrar una fanega (faneca en estos idiomas) de grano.

¿Y qué me dicen de la arroba? No, no me refiero al símbolo @, que algunos pacatos (RAE, tercera acepción) identifican por una letra. Me refiero a la unidad de masa utilizada en diversas partes de España y equivalente a 11.5 kg en Castilla, 12.5 en Aragón, 10.4 en Cataluña y 12.78 kg en Valencia (aún la he oído utilizar para referirse a la producción de naranja).

Como ven ustedes, hasta la imposición en Francia del Sistema Métrico Decimal (SMD) por decreto del 9 de brumario del año IX (aquí también se lució la Asamblea Nacional Francesa con su calendario republicano; corresponde al 4 de noviembre de 1800), las unidades utilizadas para expresar algunas magnitudes comunes (volumen y superficie, por ejemplo) eran muy diversas e incluso algunas con el mismo nombre correspondían a cantidades distintas referidas a una unidad común. Y no nos vayamos al sistema anglosajón, en el que las medidas imperiales y las norteamericanas (USA) coinciden en el nombre, pero no en la cantidad. La popular pinta (recuerdo que hubo una discusión en el Parlamento inglés para aprobar o no su abolición y pasar completamente al sistema decimal; ni qué decir que el cambio fue rechazado y la pinta, la milla, la yarda y la pulgada se mantienen con permiso explícito de la Unión Europea), un octavo de galón, corresponde a un volumen de unos 568 ml en los países británicos, pero sólo de 473 en USA (obviamente, el galón británico y el estadounidense corresponden a volúmenes distintos); ambas unidades están basadas en la onza líquida (28.4 ml la imperial y 29.6 ml la estadounidense), pero 20 onzas líquidas el primero y 16 el segundo. A mayores (como dicen los charros), también la palabra onza se refiere a una unidad de masa, pero equivalente a 28.35 g la que usan los británicos, 31.10 g la onza troy que se usa(ba) en joyería y la onza farmacéutica anglosajona o 28.76 g la onza castellana.

¡Que jaleo! Afortunadamente (a pesar de la cabezonería y tozudez de británicos, anglosajones y otros) llegó el SMD y lo arregló (o lo intentó) todo. El peligro que corremos ahora mismo y desde hace algún tiempo es que hay algunos poetas que están recurriendo a nuevas unidades, no incluídas en el SMD. No, no me refiero a rimadores y similares, sino a la gente que buscando alternativas al lenguaje común, inventan otro para intentar (supongo) que sus pobres e ignorantes oyentes les entiendan. Y esa nueva unidad de superficie es el campo de fútbol. Es probable que este verano, en alguna noticia relativa a los desgraciadamente numerosos incendios forestales habidos, alguno de estos poetas haya dicho que  “… la superficie quemada equivale a la superficie de 10 campos de fútbol.” Así a la brasa (y nunca mejor dicho). Pues bien, ¿saben ustedes cuáles son las medidas de un campo de fútbol? Si recurrimos  a la FIFA, resulta que recomienda unas dimensiones de 105 x 68 m (es decir, 7140 m²), aunque en partidos locales permite que las dimensiones varíen entre 90 y 120 m para la longitud y de 45 a 90 m para la anchura (es decir, desde 4050 hasta 10800 m²) y en los internacionales de 100 a 110 m para la longitud y de 64 a 75 m para la anchura (es decir, de 6400 a 8250 m²). Se puede, incluso, modificar las dimensiones de alguna de las partes del campo según interese, como hizo recientemente un equipo argentino.

Por tanto, cuando nos dicen estos poetas que “… la superficie quemada equivale a la superficie de 10 campos de fútbol.”, ¿a qué carajo se refieren? porque según el Sanedrín futbolístico un campo de fútbol puede ocupar desde 4050 hasta 10800 m², es decir, un factor de 2.67 entre ambos valores límite. O sea, que cuando el poeta nos embelesa con su florido verbo puede cometer un error hasta del 267%, ¿no? ¡Pues vaya precisión!

P.S.: Entre todas las unidades no métricas que cito (y hay otras muchas) en este texto he elegido el celemín para identificarlo porque es la que me parece más graciosa: celemín, figurín, cilindrín, federiquín, …

Publicado en De todo un poco | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

¡Que barbaridad!

¡Esto es tremendo! ¡No sé si lo voy a poder soportar, ya no está una para tanto trote!

Miren ustedes: ayer, cuando aun no se habían apagado los ecos del alegre gaudeamus igitur entonado por el Coro Universitario tras el colorido y nunca suficientemente celebrado acto solemne de apertura del curso universitario, me llega por correo electrónico la invitación para asistir a la solemne investidura como doctores honoris causa por esta universidad de dos insignes (no lo pongo en duda) señores, que se celebrará (estos  descreídos ya no ponen lo de “D.m.” en la invitación) el próximo viernes, 22 de septiembre.

No sé, no sé; mi sueldo, aunque holgado, no sé si me dará para tanta visita a la pelu, pues a estos sitios y siendo una el foco (porque no habrá que decir “la foca”, ¿no?) de todos los medios informativos, hay que ir debidamente arreglada y puesta; no vale lo de arreglada, pero informal ni lo de sencilla, a la par que elegante. Hay que mostrar el poderío y todo lo que haya que demostrar. Aquéllo de ¡Rupert, te necesito! ha pasado de ser un viejo anuncio gracioso a una necesidad imperiosa.

Menos mal que no tengo que preocuparme de buscar modelos (por supuesto, de modistos españoles) y de no repetirlos, pues me visto o me disfrazo (según convenga) con un traje académico y ya está. Pero pelu y make-up no hay quien me los quite.

Tengo que repasar toda la información almacenada en mi lap-top, pues creo recordar que aun hay algunos cuya investidura ya fue en su momento aprobada por el Claustro de Doctores y supongo que los proponentes no querrán dejar que sean sus sucesores quienes se luzcan saliendo en la foto en tan magnos eventos.

Publicado en La Universidad | Etiquetado , | 1 Comentario