36 no siempre es el doble de 18



Es obvio que si usted coge una calculadora y multiplica dos por dieciocho el resultado es treinta y seis (puede también hacerlo de cabeza, no es tan difícil).

Pero hay ocasiones en que no es así.

La historia viene de comentarios que a veces se oyen en la televisión, por personas que no conocen la materia de la que hablan (somos muchos los que así nos comportamos) o, conociéndola, introducen comentarios en su enunciación sobre temas que desconocen.

En algún sitio, en algún momento, he oído lo siguiente: “se alcanzarán 36 grados de máxima y la temperatura mínima será justo la mitad, 18 grados”.

Pues bien: no es correcto. Si lo fuese, ¿Qué diríamos cuando la máxima sea de 36 grados y la mínima de menos cuatro? (o cuatro grados negativos, como algunos dicen). ¿Qué factor numérico relaciona el 36 positivo con el cuatro negativo? Ese factor es el nueve negativo. Pero, ¿cómo puede ser una temperatura “nueve veces negativa mayor que otra”? De ninguna manera.

Y es así porque nuestra escala de temperatura habitual, la  centígrada o de Celsius, es una escala relativa, no es una escala absoluta. De forma arbitraria se asignó un valor de cero grados a la temperatura a la que funde el hielo y de 100 grados a la de ebullición del agua a nivel del mar.

Imagínense un grupo de personas adultas. Todas ellas tienen una altura superior a un metro, cien centímetros. Uno mide un metro y setenta centímetros, otro mide un metro y ochenta centímetros,… y uno bajito mide un metro y cuarenta centímetros. Como todos miden más de un metro y todos lo saben, imagínense que deciden, para abreviar, indicar su altura sólo mediante los centímetros que superan al metro, es decir, el primero dirá que mide setenta centímetros, el segundo que mide ochenta centímetros, … y el último que mide cuarenta centímetros. Todos se entiende, pero ¿quiere eso decir que el segundo mide el doble que el último? Evidentemente no, pues ciento ochenta (centímetros) no es el doble de ciento cuarenta (centímetros).

Es exactamente la misma situación. La escala absoluta de temperatura, o escala de Kelvin, tiene su cero a una temperatura que corresponde, aproximadamente, a doscientos setenta y tres grados (centígrados) bajo cero (no se pueden alcanzar temperaturas inferiores). Por tanto, 36 grados centígrados corresponden a 309 Kelvin (no “grados Kelvin”) y 18 grados centígrados a 291 Kelvin. Y, evidentemente, 309 no es el doble de 291.

Tengamos, por tanto, cuidado cuando queramos adornar nuestros discursos con anécdotas o informaciones sobre temas que desconocemos.

Para otro día dejo también una joya de algún presentador de televisión sobre el cero como divisor.

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Una respuesta a 36 no siempre es el doble de 18

  1. weycker dijo:

    Creo que me he culturizado… interesante aclaración … no volvere a confiar en las calculadoras…

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