Prejubilaciones: un plan tardío, restrictivo y mezquino

Casi con nocturnidad, en pleno lock-out académico , nos hemos enterado de una propuesta que parece que era un secreto a voces. Lo leí en la edición digital de un periódico local; al estar fuera de Salamanca en esas fechas (26 y 27 de Diciembre) no pude leer la noticia ampliada en la versión impresa y tampoco la encontré en otros periódicos locales digitales. Ayer pude leerla en la seccion de Infoprensa de la página web de la USAL, donde se recogen noticias de periódicos impresos locales, regionales y algunos nacionales, relacionadas con la Universidad.

Bueno, la cuestión es que la Universidad de Salamanca se plantea poner en marcha un plan de prejubilaciones para el profesorado funcionario con edades entre 65 y 69 años. No es ninguna novedad; precisamente, lo novedoso es que esta institución se decida a ello, ahora que muchas universidades españolas ya están anulando planes similares, debido a la situación económica general. Es decir, por de pronto, lo hace tarde. La Universidad de Córdoba lo hizo en el año 2002, la de Sevilla en el año 2006, la de Extremadura también lo ha hecho desde 2007 y el Consejo de Gobierno de la de Valladolid lo aprobó en Febrero de 2010. También lo tiene la Complutense, el Estudi General de Valencia, la de Burgos y otras muchas, la mayoría afectando a profesorado de 60 a 69 años. Es decir, el plan de la USAL es, además, restrictivo en cuanto a los beneficiarios potenciales, pues, además, sólo se extenderá para el año 2011.

Mientras que en la Universidad de Valladolid el complemento a la jubilación se modula del 85 al 95 % del sueldo total, en función de la edad del prejubilado (90 % a partir de los  64 años y 95 % a partir de los  67), en las universidades andaluzas corresponde al 100 % y en la de Extremadura se suplementa, además, con 600 euros. Habitualmente se exige un tiempo mínimo de servicios (30-32 años) y dedicación a tiempo completo en la propia institución en el periodo inmediato anterior (10-15 años) a la jubilación. Según la noticia que les comento, la de Salamanca propone un complemento hasta el 80 % del sueldo actual del prejubilado. En resumen, un plan tardío, restrictivo y mezquino.

¿Razones para la prejubilación? En algunos sitios, dicen que para evitar los problemas que este profesorado “anciano” va a tener para adaptarse a las directrices de Bolonia y el EEES (estos profes vejetes deben ser todos unos torpes, incapaces de manejar una pizarra digital o seguir un curso de Moodle; menos mal que algún Gran Hermano se preocupa de ellos); otros argumentan que para renovar y rejuvenecer la plantilla. Otros, sin embargo, se oponen, pues conlleva prescindir del profesorado con más experiencia y calidad (sic). Como ven, a gusto (o disgusto) de todos. Lo que sí es cierto, a la luz de lo que los informativos proclaman sobre las universidades en que dicho plan de jubilaciones anticipadas existe o ha existido, es que suponen un ahorro económico, que permite contratar profesorado en categorías académicas inferiores.

Al hilo de ese rejuvenecimiento de plantillas, algunos datos: la media de edad del profesorado funcionario de la Universidad de Córdoba era de 48.2 años en el año 2007, cuando la media nacional era de 45.6 (datos del Atlas Digital de la Universidad Española, Universidad de Cantabria). No sé cuál es la media de edad del profesorado de la Universidad de Salamanca, pero sí la del profesorado del Departamento al que estoy adscrito: 57.7 años en 2010, es decir, diez más que la media nacional. Sin comentarios.

Junto con esta hiperactividad para prejubilar a su profesorado, pocas universidades (sólo lo sé de la de Córdoba) estudian establecer un plan similar para el personal de administración y servicios. De nuevo es tratado este personal como un Guadiana menor, que sólo surge y del que sólo se acuerdan las autoridades en época de elecciones.

No tomo partido ni por las prejubilaciones ni contra ellas (de momento). Sí es cierto que la implantación del modelo de Bolonia (dicen que) supone un cambio drástico en los modos de enseñanza (aunque nadie me ha demostrado un incremento de conocimientos de los egresados), pero no creo que la adaptación sea como para tirar la toalla. Creo, sin embargo, que es necesario analizar la situación con seriedad y aprender de los éxitos y errores de otras universidades para evitar que, con plan de prejubilaciones o sin él, llegue un momento en que se produzca una jubilación masiva del profesorado existente y haya que recurrir con prisa a profesorado sin la suficiente preparación. Hay que recordar que la ley permite ahora misma la jubilación del profesorado funcionario con edades entre 65 y 70 años y en mi Departamento dentro de unos años la mitad de la plantilla estará comprendida en esa franja de edad ¿se imaginan si decidiesen jubilarse todos a la vez? Como dice una compañera de mi Departamento, “un profesor no se improvisa”, aunque no estoy yo tan seguro de que no nos encontremos ya en esa situación, a la vista de algunas normativas de concursos existentes.

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4 respuestas a Prejubilaciones: un plan tardío, restrictivo y mezquino

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  4. AMG dijo:

    Post valiente. Enhorabuena

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