Ciprianito Albóndiga en la Universidad

Ciprianito Albóndiga es un personaje que protagonizó una de las mejores historietas del mítico TBO. Cuando Ciprianito contaba unos seis años (en el primer tercio del siglo XX), el Rey visitó su pueblo y el niño fue el encargado de entregarle un ramo de flores. El Rey le preguntó “¿Cómo te llamas, monín?” a lo que Ciprianito respondió “Ciprianito Albóndiga, Alteza” (craso error de protocolo, por cierto, pues si era el Rey tenía que haberle llamado “Majestad”, ¿no?).

Bueno, el hecho es que el joven Ciprianito repetía contínuamente la anécdota, a sus amigos en el cole, cuando hizo la Primera Comunión, al empezar a salir con muchachas, en el baile de las fiestas patronales, a los compañeros de la mili, a su novia, al cura que lo casó, a la matrona que atendió el nacimiento de sus hijos, al cura que los bautizó, a los maestros de sus hijos, a los amigos de sus hijos, a los padres de los amigos de sus hijos, a sus yernos y nueras, a sus consuegros, a sus nietos, … incluso en el lecho de muerte, repetía fatigosamente al médico y al cura “Y … entonces … él me … preguntó …”.

Y es que estamos rodeados de Ciprianitos, personas que nos cuentan su anécdota como si fuese la revelación de los hechos más importantes ocurridos en toda la historia de la Humanidad. Alguna mujer hay por ahí cuyo embarazo fue el más importante, grave, peligroso y penoso de todos, de riesgo, cesárea, prematuros, etc., todo, todo, absolutamente todo, cupo en ese único embarazo, que ella cuenta y repite incansablemente; probablemente sí, ese embarazo haya sido lo más importante que le ha sucedido en su aburrida vida, pero es irrelevante para todos los que la escuchan.

O bien aquél que nos cuenta su repetida historia de la mili, sufrida (o disfrutada) a un paso de su pueblo, pero quizá la única ocasión en que se ha alejado más de 30 km del campanario de la iglesia de su pueblo, desde el que tiraba la cabra en las fiestas; en esas circunstancias, ese viaje hasta el cuartel tenía visos de viaje sideral y nos lo cuenta, nos lo cuenta, nos lo cuenta, … como Ciprianito.

¿Y en la Universidad? Hasta hace algunos años, quizá lo más peculiar que a un profesor universitario le había ocurrido era haber pasado por una oposición, que se celebraban todas en Madrid (así casi nadie jugaba en casa), ante un tribunal nombrado por el Ministerio, había de 10 a 15 firmantes por plaza, con hasta seis ejercicios consecutivos, se presentaban no menos de 4 o 6 candidatos por plaza, durando una oposición sus buenas dos o cuatro semanas, o más, en función del número de plazas convocadas. ¿Participar en estas oposiciones justificaba el ciprianismo subsiguiente?

¿Y ahora? Bueno, los concursos (se ve que la palabra oposición produce mucho estrés) se celebran en la universidad que convoca la plaza, una plaza por concurso, tribunal en muchas ocasiones propuesto por el propio candidato, un solo firmante (el candidato), dura una mañana (o dos en el mejor de los casos), con uno sólo o, a lo sumo, dos ejercicios. ¿Se presta esta situación al ciprianismo? Ustedes dirán.

Lo que sí es evidente es que la escala de hechos importantes es tremendamente subjetiva y, seamos de un grupo o de otro (un colega llamaba a los primeros de pata negra), seguiremos todos actuando como Ciprianito, pues ese hecho, ese precisamente, que repetimos, es el que nos permitió acceder al puesto fijo (de momento) que disfrutamos, aunque es posible que, en algunos casos, ese hecho no haya sido irrelevante para otros. Y no se olviden que, al final, no queda ninguna diferencia: todos del mismo cuerpo, sean de pata negra o no.

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4 respuestas a Ciprianito Albóndiga en la Universidad

  1. mafalda dijo:

    Leí esa historieta del TBO hace muchísimo tiempo, cuando tenía 7 u 8 años (a finales de los 50) y la he recordado cada vez que he encontrado a un ” Ciprianito” a lo largo de mis mas de 60 años.
    Hace un par de noches, mirando la tv., apareció uno de estos “ciprianos” y dije en voz alta : “…y el me preguntó : como te llamas monín?…” . Mi hija mayor, que me hacía compañía en mi convalecencia de un postoperatorio, sonrió, manipuló su móvil y me dijo: “mira, mamá, aquí tienes a alguien que tb. se acuerda de tu Cipriano Albóndiga”, te paso el enlace”. Sorpreson!!!!. Jamás pensé que hubiese alguien más al que le hubiera calado tanto, como a mí, mi entrañable personaje…
    Que cosas tiene este internet!

  2. Lo cito en mi libro LAURA EN EL PAIS DE LOS AASOMBROS. Sale el catítulo 46 en mi blog ADALID CULTURAL me gustaría tener las vinetas pero no las localizo . Si elbucaro me las envía por email…. Gracias.

  3. elbucaro dijo:

    Siempre me encantó esa historia de Ciprianito Albóndiga incluso conseguí digitalizarla para conservarla. Qué tebeos aquellos! Un saludo.

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