No les dejéis tiempo libre

Aunque la limitación de la jornada laboral es un logro social importante, para algunas profesiones es evidente que habría que acortarla todavía más; y eso no redundaría en menores rendimientos, sino en una mayor comodidad para el trabajo de los empleados. O bien lo que hay que hacer es cargar, más, de trabajo a ciertos empleados.

Supongamos un empleado que, a media jornada, ya ha terminado todas las tareas que le han sido asignadas, ya ha cumplimentado todos los formularios requeridos, ha rellenado las fichas adecuadas, ha respondido a varias encuestas sobre satisfacción en el trabajo, … aparte de haber consultado el correo electrónico varias veces, los blogs a los que está suscrito, las ediciones digitales de los principales periódicos, etc. ¿Qué hace? Si es una persona normal, pues vuelve otra vez al correo electrónico, ordena los lapiceros y los cajones de su puesto de trabajo, quizá se tome un brebaje en la máquina de café.

Pero imaginemos que ese empleado es un informático hiperactivo; bueno, es casi una redundancia, muchos informáticos a los que conozco caen en la clasificación de hiperactivos y también suelen ser bastante frikis. ¿Qué hace entonces? Pues puede caer en la tentación de modificar de motu proprio las páginas web institucionales de su empresa, a las que recurren todos los días todos los restantes empleados y muchos de los clientes o, en fin, personas ajenas que necesitan o quieren saber algo sobre esa empresa.

Resultado: Se respeta el logo, eso es intocable (empresa, imagen corporativa), pero se cierran algunas ventanas y se abren otras, se cambian de sitio, los distintos puntos de enlace se reagrupan de la forma que, sobre la marcha, se le ocurre a nuestro simpático programador. Algunos enlaces se realizan mediante iconos que para el programador resultan estúpidamente lógicos, pero que cualquier otra  persona no identifica cuál puede ser su significado ni a qué tipo de página puede llevar. No se sabe por qué razón, algunos de los enlaces más utilizados (por ejemplo, el directorio) quedan perdiditos en una fila superior de letra diminuta, junto con los enlaces a otros puntos de ínfimo interés (por ejemplo, una cosa llamada mapa del sitio) para el usuario normalito.

Y la consecuencia ya se la pueden ustedes imaginar. Cuando a la mañana siguiente llega usted y quiere acceder, por ejemplo, al Directorio de empleados para mandar un memorando a la sección de recursos humanos, resulta que el Directorio ha desaparecido del sitio en donde estaba, lo cual hace que usted pierda (tiempo de trabajo, no lo olvidemos) algunos minutos en encontrarlo perdido y apretujado entre el acceso a una galería de fotos institucionales (fotos del Presidente de la empresa inaugurando depósitos de basura, farolas o exposiciones sobre poetas desconocidos) y otro que, siempre, le lleva hasta una “page not found, error 404”. Sin contar con que su lista de favoritos ha quedado completamente desfasada.

No es que me molesten este tipo de actualizaciones, lo que considero absurdo es que las modificaciones no sean valoradas por un usuario corriente antes de hacerlas públicas, es la única forma de conocer su utilidad, su complejidad y si, a la larga, son o no beneficiosas para el usuario (el cambio es o no beneficioso para la empresa).

Y no les estoy exagerando.

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Esta entrada fue publicada en De todo un poco, La Universidad, La Universidad-General. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a No les dejéis tiempo libre

  1. manoloneri dijo:

    bueno tambien le queda entrar en http://www.marca.com y leerlo

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