Primus inter pares

Esta locución latina significa, literalmente, primero entre iguales. De origen en la época romana, su significado, en nuestros días, viene a referirse a la cualidad del que dirige un colectivo, del que él mismo forma parte y por cuyos miembros ha sido elegido. Es, por ejemplo, el Rector de una Universidad, en el ambiente académico, o el Presidente de una comunidad de vecinos (aunque en este caso es más frecuente que el puesto sea rotatorio, como el de Director de Departamento en algunas universidades británicas, pues casi nadie lo desea). No son designados por una entidad superior para desarrollar unas determinadas funciones, sino que, una vez definidas esas funciones, para el buen gobierno de esa entidad o colectivo, sus miembros eligen de entre ellos mismos a uno.

No está imbuído de la gracia divina (Caudillo de España por la Gracia de Dios), ni es designado (aunque a veces lo parece), ni ha heredado (aunque a veces también lo parece) el puesto; por una razón u otra, sus iguales (pares) han decidido que sea él quien les represente y dirija el colectivo.

Sorprendentemente, nuestro ordenamiento electoral establece que, caso de que opte un único candidato, sólo se puede votar afirmativamente o en blanco y que  con un solo voto afirmativo, el candidato resulta elegido. No se crean que estas cosas no ocurren, de hecho son más frecuentes de lo que puedan imaginar. Pero ya saben, da igual,  incluso con un voto, si es elegido, es elegido y ahí está, para mandar y ser obedecido (¡faltaría más!).

Resulta por tanto, dado el sistema de elección entre iguales, chocante cuando uno oye que “el Presidente de la Comunidad quiere que se revista de mármol la escalera”. Todos hemos sufrido este tipo de propuestas en alguna reunión de vecinos, pero esa (o similar) pretensión del Presidente, debe ser justificada y, si se vota y aprueba, es él el encargado de llevarla a buen término. O, en otras palabras, el primero entre sus iguales no puede querer algo, sino que tiene que proponer ese algo y después de que sea aprobado (y si la propuesta es razonable y está bien fundamentada, seguro que lo será), tiene que aplicarla. Labor de ese primero entre sus iguales es el tratar de convencer de la bondad de la propuesta, así como de su oportunidad y posibilidad de llevarla a cabo.

Y por esa misma razón no puede gobernarse ningún colectivo, cuyo dirigente ha sido elegido entre sus iguales (inter pares), a golpe de decreto, a golpe de porque lo digo yo o a golpe de hechos consumados basados en el propio y único criterio; esta es una actitud presuntamente fascistoide y dictatorial a la que es sorprendente que no nos rebelemos inmediatamente.

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