10958 días

O treinta años y un día (no se olviden de los bisiestos), que es el tiempo transcurrido a fecha de hoy (8 de diciembre) desde mi llegada a la Universidad de Salamanca como Profesor Agregado.

Los Profesores Agregados constituian un cuerpo docente nacional, escalafonado entre los Profesores Adjuntos (hoy Titulares) y los Catedráticos, que se integraron en el de Catedráticos en 1983, muy probablemente, entre otras razones, por la identidad (no similitud, sino identidad) entre los ejercicios de las oposiciones para optar a ambos cuerpos.

Dicha oposición constaba de seis ejercicios (seis, no dos ni uno). En mi caso, la presentación de candidatos fue a finales de septiembre y allí el tribunal nos comunicó los títulos de los temas para el sexto ejercicio. Por cierto, el tribunal lo presidía un catedrático nombrado por el Ministerio y dos catedráticos y dos profesores agregados elegidos por sorteo (ninguno era propuesto ni por los candidatos ni por el Departamento o Universidad dueños de la plaza). Éramos cuarenta y ocho candidatos y concurrimos cinco a los ejercicios (ni uno ni dos, cinco).

En el primer ejercicio había que exponer el curriculum vitae; en el segundo el concepto, metodología, programa y  fuentes de la asignatura (en mi caso el programa tenía 65 temas, ni trece ni dieciocho, sesenta y cinco). En el tercer ejercicio se exponía un tema (en mi caso, Carbonilos Metálicos) del programa, libremente elegido por el candidato; en el cuarto ejercicio se exponía un tema (en mi caso Derivados oxígenados del fósforo y elementos de su grupo) elegido por el tribunal (no por el candidato, sino por el tribunal) entre diez (no tres, diez) sacados a sorteo por el candidato de su programa.

El quinto ejercicio era de tipo práctico; había, sin bibliografía, que proponer la preparación de un compuesto (en mi caso fue S2Cl2) y luego prepararlo en el laboratorio; después le seguía la resolución sobre papel de algunos ejercicios (interpretación de espectros, entre otros).

Finalmente, en el sexto se exponía uno o dos (no recuerdo exactamente) de los temas cuyos títulos nos había dado el tribunal en el acto de presentación; estos temas eran o muy genéricos (recuerdo uno sobre Zeolitas) o muy concretos (recuerdo uno sobre Compuestos con ligandos puente metileno).

Los ejercicios comenzaron el 13 de Octubre, martes, y finalizaron el sábado de la siguiente semana, 24 (creo que el sábado 17 no hubo ningún ejercicio), es decir, 10 días, no uno ni una mañana, ni media mañana, diez días. Y se celebró todo el proceso en Madrid (no en Salamanca, en donde tenía destino la plaza objeto de la oposición).

Para optar a Profesor Adjunto la oposición no era muy distinta: un primer ejercicio en el que se exponía el programa y el concepto, metodología, programa y fuentes de la asignatura, un segundo ejercicio en el que el candidato debía exponer un tema, elegido por el tribunal (no por el candidato, sino por el tribunal) entre tres sacados a suerte por el candidato de su programa (también con no menos de cincuenta temas, nada de docena y media) y el último un práctico, que habitualmente era de ejercicios numéricos dado el elevado número de candidatos que solían concurrir a estas oposiciones.

¿Eran estos protocolos mejores que los actuales, o peores? ¿Mejores o peores para qué? ¿Mejores o peores para quién? No  voy a responder, sólo indicar que dos protocolos distintos para alcanzar el mismo objetivo final no tienen por qué llevar a resultados coincidentes, aunque sería lo deseable, al menos en estos casos. Aunque en esta profesión todos somos chusqueros (ver DRAE), es evidente que el camino recorrido por ambos protocolos, aun llegando al mismo punto final, no tiene en general nada que ver. Es importante que sepamos dónde estamos y cómo hemos llegado hasta ahí.

P. D. Tampoco nadie pudo explicarme por qué  se sustituyó el sistema de las habilitaciones que se aplicó durante poco tiempo antes del actual sistema de acreditaciones, aunque decían que era muy caro y, eso sí, obligaba a los miembros del tribunal a largas ausencias de su universidad, con el consiguiente y obligado abandono de sus obligaciones académicas. Y obligaba a los candidatos a competir.

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5 respuestas a 10958 días

  1. Charrito dijo:

    Parece evidente que el sistema antíguo debe de proporcionar una mejor selección del profesorado. Creo que todo el mundo estará de acuerdo. Pero quiero hacer notar que tampoco era un sistema tan “estupendo” como se deduce de la simple lectura del artículo. Es esa época “antígua” existían unas “escuelas” que controlaban y manejaban todo lo refernte a oposiciones y concursos, con un comportamiento más bien “mafioso”. Cada escuela estaba dominada por un “capo” (un catedrático/patriarca, los que somos un poco mayores podemos dar nombres), que aunque no estuviera en el tribunal correspondiente, casi siempre tenía a alguno de sus correligionarios, repartiéndose las plazas (un poco lo que sucede ahora con los jueces “progresistas” y “conservadores”) con el resultado de que las escuelas grandes cada vez eran más grandes (caían más miembros de esa escuela en los tribunales) y los que eran miembros de esas escuelas no lo tenían nada facil.
    En todas épocas se han cocido habas ¿como explicarse si no la existencia de ciertos catedráticos que salieron de aquel sistema tan estupendo?
    Otro aspecto, contrario a Doña Emilia Pardo Bazán, es que ahora en los Departamentos las parcelas de investigación son muy concretas. Si uno empieza con su Tesis en un tema determinado, sigue después investigando en ese tema, quizás pase algún año en el extranjero sobre ese tema ¿qué pasa después si la plaza que obtiene es de un Departamento en el que la investigación nada tiene que ver con lo que fué toda su investigación anterior? Mal para el que se desplaza y mal para los del departamento que los recibe ¿no? Algunos sabemos mucho de eso.

    • autor dijo:

      Efectivamente, no hay método perfecto, pero hay métodos más imperfectos que otros y, de tu comentario, deduzco que estás de acuerdo en que el método anterior era menos imperfecto que el método actual. Hay que tener en cuenta, además, que el (mi) comentario va sobre situaciones de carácter general, por lo que no se puede personalizar. Si lo he hecho, contando las vicisitudes por las que yo pasé, ha sido para dar datos concretos de una situación específica, pero hay que tener en cuenta que las otras, en aquella época, eran muy parecidas; a los tres meses de esa oposición se celebró otra, en la que, sobre 72 firmantes, se presentaron, creo, 12 o 16 candidatos para tres plazas. Estarás de acuerdo con que nada que ver con la situación actual.
      Sí, efectivamente, había sus capi en aquella época, que intentaban colocar peones en distintos sitios. Pero, ¿tiene sentido ahora? No, en absoluto, pues hoy en día nadie se mueve de su universidad (tómalo de nuevo como una afirmación de carácter general), de la ciudad en la que vive casi desde que tomó la primera comunión, si me apuras. Hoy el propio interesado es el capo, pues fija el tribunal y hasta la fecha en que debe realizarse el concurso, a menos que tenga un tribunal (perdón, comisión) levantisco.
      Lo dicho; intento en este blog reflejar situaciones generales, que no pueden ni deben particularizarse para situaciones que quizá uno conoce e incluso ha sufrido. Y piensa que a veces, el que te llegue un jefe malo impuesto por un pastor mafioso, puede representar que ese jefe malo va a ser poco exigente a la hora de elegir calidad a sus futuros colaboradores. Lo cual puede ser hasta una ventaja, ¿no crees? (para éstos, claro).
      En cuanto a la parcelación de la investigación, de acuerdo, pero “calidad se le supone” a quien ha alcanzado las más altas cotas de sabiduría infusa y camina bajo palio, por lo que debe ser capaz o bien de poner en pie su línea de investigación allí donde le manden (y le proporcionen medios, claro) o bien de saber adaptarse a lo que haya allí donde llega. Aunque a veces es un páramo mesetario que casi sólo sirve como telón de fondo de algunos chistes de Forges, por mucho que lo adornemos.

  2. Fer dijo:

    Totalmente de acuerdo con la cita: “La aldea al que en ella nace, crece y muere envilece, emprobrece y embrutece”, Emilia Pardo Bazán, “Los pazos de Ulloa”

    El título del comentario (post) realizado es en cierta medida gracioso, mientras que la gente está contando los día que le quedan para la jubilación observo que aquí se detalla los días trabajados, sin duda en época de crisis es una hazaña llegar a esos números, lo malo es que con las actuales y futuras ampliaciones de las fechas de jubilación pronto veremos cifras mas elevadas

  3. José María dijo:

    Puede que las habilitaciones fueran caras pero una selección adecuada de profesores es, a la larga, muy barata en comparación con un sistema que, por definición y prueba empírica, cada candidato juega en casa, sin contrarios y con los árbitros elegidos por el mismo jugador. Aunque solo fuera por falta de cosmopolitismo el empobrecimiento a que eso lleva es impresionante, está y, sobre todo, estará a la vista en pocos años (“La aldea al que en ella nace, crece y muere envilece, emprobrece y embrutece”, Emilia Pardo Bazán, “Los pazos de Ulloa”, cita de memoria). Volviendo al comienzo, lo que es de verdad caro es un mal profesor.

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