Ahorro vacacional

Hace algunos días escribía aquí sobre los contratos fijos discontinuos o de nombre similar.  Creo que ya les advertí que no era nada nuevo, pues en su día estuvo instalado este sistema en algunas universidades (al profesor interino o contratado se le daba de baja en la Seguridad Social durante los meses de verano, hecho que el interesado conocía cuando solicitaba de este organismo un informe sobre su «vida laboral») y parece que va a volver, por lo menos en la enseñanza no universitaria, según recogía ayer algún medio digital local, aunque me temo que en la enseñanza universitaria tampoco faltará. El sistema es muy sencillo: cuando llega el periodo de vacaciones, no se le paga al interino. Lo que no sé es si se le rescinde el contrato o simplemente no se le paga, aunque esto último debe ser ilegal, pero si se le rescinde el contrato igual hay que pagarle una indemnización, no sé. Tampoco la noticia especifica si se le mantiene en la Seguridad Social.
Yo propongo que estas medidas de ahorro se amplíen en varios frentes: por ejemplo, que las autoridades académicas dejen de cobrar sus complementos por razón de su cargo durante las vacaciones; también que dicha reducción de complementos alcance a los consejeros áulicos del rector y de los vicerrectores; que se supriman definitivamente los contratos a profesores asociados (versión universitaria del interino en la enseñanza media) que fueron contratados en su día para suplir la docencia de los cargos académicos que fueron liberados de la misma por razón de su cargo. Así podriamos seguir durante bastante rato, ¿no les parece?

Quizá me argumenten que el no pagar salarios a los profesores asociados rescindiendo sus contratos no les perjudica , pues para poder ser contratado como profesor asociado se requiere que la persona disfrute (y nunca mejor dicho) de otro contrato, a través del cual seguirá cubierto por la Seguridad Social (supongo). Suspender los emolumentos y complementos de Rector, Vicerrectores (¿hasta dónde bajamos?) y de sus nunca suficientemente ponderados asesores durante los periodos vacacionales tampoco debe suponer ningún perjuicio para los interesados; suprimirles el complemento en esos días no impide que puedan seguir fardando del cargo.

Lo que quiero poner de manifiesto es el peligro que implica este tipo de medidas, pues salvo que apliquemos la ley del embudo, pueden darse situaciones completamente indefendibles. ¿Y los sindicatos, qué dicen? ¿Dicen algo? Me temo que no.

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