Los agentes durmientes

Quizá los hayan visto ustedes en alguna película; se trata de agentes o espías temporalmente inactivos (durmientes) que son activados mediante una palabra o frase en clave o algún hecho pre-establecido. Recuerdo una película (debía ser buena, pues era en blanco y negro) en la que son activados para envenenar los depósitos de agua de San Francisco (o de Los Ángeles, no recuerdo bien) y hace poco, en el año 2005, se ha producido una película titulada, precisamente, El espía durmiente (Schläfer), dirigida por B Heisenberg.

¿A santo de qué viene esto? Pues que me parece que, por algún extraño mecanismo, todos los agentes durmientes que tenemos alrededor han sido activados por algún mecanismo que sólo ellos conocían. O no. Fíjense: todo el mundo despotrica de los sindicatos, todo el mundo despotrica del título VIII de la Constitución (El Estado de las Autonomías), todo el mundo despotrica del trabajo público, enalteciendo un sistema neoliberal a ultranza,  (incluso personas que se han beneficiado exclusivamente de subvenciones minsteriales) … Parece que, súbitamente, hay un grupo de gente que ha caído en la maldad de todo esto (y mucho más) y, a coro, lanzan una detrás de otra campañas de desprestigio, como si ellos y su entorno fuesen seráficos querubines.

No es la crisis, o no es sólo la crisis. Que los cosas no funcionan perfectamente es un hecho inapelable; que podrían y deberían funcionar mejor, también. ¿Es el sistema malo? ¿Son los sindicatos malos per se? ¿Lo es el modelo autonómico? ¿O lo son algunas de las personas que los integran y quizá muchos de sus dirigentes? Si un automóvil  se salta un semáforo, ¿hay que prohibir todos los automóviles? Dicen que “por un perro que maté me llaman mataperros”. Pues esto es exactamente igual: por la existencia de personas que no realizan bien su labor, que no cumplen con lo que tienen que hacer, no denigramos a esas personas, sino a toda la institución que representan. Y eso NO es así. Lo que hace falta es depurar las responsabilidades, tanto de unos como de otros.

¿Es la empresa privada la solución? ¿No tienen días de asuntos propios los empleados no públicos? Trabajan a destajo ocho horas diarias? Les invito a lo siguiente: vayan a cualquier cafetería próxima a un banco entre las 9 y las 12 de la mañana: llena de empleados de la banca. Vayan al banco: mostradores desatendidos porque el empleado está en su hora del café. Vayan ustedes al grande los grandes y verán corrillos de empleados charlando. Estuve yo la semana pasada y los 15 minutos que tardé en realizar mi compra, allí estuvieron charlando.

Que no señor, que los empleados públicos no trabajamos menos que los privados. Quizá ni más, pero nos han tomado como el chivo expiatorio porque es lo más fácil.

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