Los héroes

¿Quién no ha leído historias de héroes? Originalmente la palabra se refiere a los semidioses, hijos de un dios (o una diosa) y un ser humano; así sucedió, por ejemplo, con Hércules o Aquiles (no el amigo del Capitán Tan y Locomotoro, claro).

¿Quién no se ha considerado nunca un héroe? A su escala, claro. Pues también la palabra se aplica a un hombre que lleva a cabo una acción heroica. En las películas americanas es un héroe el bombero que baja de un árbol al gatito de Mary Jo; también es una heroicidad pasar el semáforo en el último segundo antes de que se ponga ámbar, o conseguir llegar a un registro diez segundos antes de que cierren. Todas esas son acciones heroicas, no lo duden.

Porque existen muchos héroes y muchos tipos de héroes. Los más curiosos son aquéllos que cuando ven que otro realiza una acción que ellos son incapaces de realizar (por ejemplo, manejarse con un ordenador), minimizan dicha acción, mirando (al otro) por encima del hombro y magnificando la pureza y bondad de las cosas sencillas (como escribir con un bic sobre un papel y no utilizar un ordenador). Pero cuando ese héroe, finalmente y casi a escondidas, claudica y concluye que quiere utilizar un ordenador, te viene al cabo de unos días diciéndote “¡He formateado un disco!” (Les juro que no exagero).

INCISO:Porque, mis queridos niños, existían unos dispositivos llamados discos, originalmente de 5.25 pulgadas, luego de 3.5 pulgadas, que se utilizaban para almacenar la información y transferirla de un ordenador (entonces se llamaban computadoras) a otro y que venían blancos cuando los comprabas; había que formatearlos en función del ordenador en el que iban a ser utilizados. FIN DE INCISO.

Pues sí, era así, esos puristas de la acción bien hecha, del trabajo duro y constante, que, ignorantes, despreciaban al que se dedicaba a hacer algo novedoso (¡en qué cosa os entretenéis, todo el día jugando con ese cacharrito!), cuando ellos lo hacían, esa simple y deleznable acción se convertía en una heroicidad y a ellos los hacía héroes, que requerían ser adorados y ser paseados bajo palio. No se trata de remedadores de la zorra que despreciaba las uvas, pues las desprecian, por ignorancia, en primera instancia, pero las convierten en actividades sublimes cuando son ellos quienes las realizan.

Héroes, héroes, eso es lo que nos hace falta. A fin de cuentas, los manuales de autoestima, incluso los escritos por autores no argentinos, así nos lo recomiendan: “Actúa como si tus acciones hicieran la diferencia. Sí la hacen”.

Así que ya lo saben, no se amilanen y pregonen a los cuatro vientos (Bóreas, Austros, Euro y Céfiro) cada una de sus acciones, cualesquiera, aunque no haga ni cinco minutos que la hayan menospreciado cuando ha sido otro quien la ha realizado (y no ha leído a los argentinos). Estos héroes, lamentablemente, no han seguido leyendo el manual de autoestima, en donde dice también “Do everyday or two something for no other reason than its difficulty”. ¡Ah, claro! es que está en inglés y eso también suele ser una asignatura pendiente de estos héroes.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Universidad, La Universidad-General y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s