¿Dónde estará mi áipad?

Perdonen, ante todo, el atrevimiento lingüístico. Gracias. Y gracias a Manolo Escobar por la sugerencia para el título, claro.

Pues sí, es una pregunta que se estará haciendo un número más que apreciable de próceres españoles, excelsos diputados en el Congreso, a los que, pobrecitos, parece que les ha desaparecido el áipad (bien robado o extraviado) que tan gentilmente les regalamos el pueblo español con motivo de su ascenso a tan transcendente y resolutivo puesto. Al menos es lo que nos dicen los noticieros.

Estos señores, que cobran un sueldo de espanto a la vista de lo que hacen (ya saben, una cierta referencia al concepto de rendimiento) y que gratuitamente reciben un áipad y un áifon (entre otras muchas mamandurrias) para que puedan comunicarse (gratuitamente para ellos, me imagino) y poder transportar cómodamente la gran cantidad de documentos que su trabajo precisa, parece que son un poquito manirrotos o descuidados, pues parece que treinta de esos áipads o se han estropeado o los han perdido o se los han sustraido. Y el Congreso va a sufragar la reparación de los averiados (¿no están ya en garantía?).

Y ¿se los han robado en la sede del Congreso? ¿Hay ladrones dentro del Congreso? ¿Será un robo o un hurto? Porque los perroflautas no han accedido al Congreso y no los pueden culpar de esto, ¿no? ¿O se lo han robado en su casa? Pues estos señores tan trabajadores seguro que echan horas y horas de trabajo en su casa también, ¿no? Ya que no han de visitar a los votantes de su distrito, como ocurre en el Reino Unido, algo estarán haciendo para justificar su sueldo y prebendas. Quizá se lo han robado mientras viajaban ¿en clase bísness se producen esos robos? ¿O en los coches oficiales? ¡Qué vergüenza!

Y me sigo preguntando: ¿no han activado la opción que permite localizar el áipad extraviado? ¿ No les dieron un cursillo de uso? (¡pena desaprovechar un dinerillo para algún que otro familiar paniaguado más!, ¡me cachis!). Dicen que no ha habido un mal uso de los áipads extraviados. ¿Era de buen uso el que se hacía antes de extraviarlos?

Cuando cesen como diputados ¿tienen que devolver el áipad y el áifon? Si estos equipos han sido adquiridos con fondos públicos, ¿están inventariados? ¿Qué ocurre en un organismo público si se “extravía” un bien inventariado? Me imagino que en el caso que nos ocupa no ocurre nada, ¿no?

Esos equipos ¿se utilizan exclusivamente para el trabajo (sic) de los diputados? ¿O se pueden utilizar para otra cosa? Porque recuerdo alguna justificación sobre el IVA aplicado a los cuadernos y blocs en el que se justificaba que su uso previsible no iba a ser sólo en la escuela, sino que algún arquitecto podía utilizarlo para tomar sus notas (y obtener pingües beneficios, claro).

Pues resulta, según dice uno de ellos, que la razón de que todos tengan un áipad es para disponer  de recursos homologados. Correcto, lo único criticable es el nivel de esa homologación: igual podría ser un áipad que una carpeta de anillas y una casio del Canarias de la esquina, ¿no? Igual se perdía, claro, pero a mí, como contribuyente, me costaría mucho menos.

Quizá sean demasiadas preguntas para un solo periodo de sesiones.

Manolo Escobar encontró su carro, pero sin aparejos. Quizá los señores diputados encuentren los áipads, pero seguro que sin batería (y no han recibido un cursillo sobre cómo recargarla, me imagino).

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