Lovely Rita

El título corresponde al de una de las canciones incluídas en el mítico y revolucionario Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (entre otras cosas, fue la primera vez en la que junto con el vinilo se incluían las letras de las canciones).

Muchas veces, al escuchar un disco (LP, con diez o doce canciones) nos quedamos con las dos o tres más famosas y, sin embargo, llegamos a ignorar otras que, si las analizamos con detalle, poseen una calidad entrañable (me atrevería a decir) y que, lamentablemente, han quedado ocultas por las que, por razones comerciales o por su todavía mejor calidad, las han eclipsado.

En ésta nos cuentan la historia de Rita, joven muchacha que trabaja de reguladora del aparcamiento (meter maid, algo parecido a agente de la ORA, un americanismo incorporado al inglés a mediados del siglo XX), de la que parece estar enamorado el cantante (¡pobrrecito! no sabe la que le espera). No es un agente de tráfico en el sentido estricto, pues sólo se procupa de identificar los vehículos mal aparcados y multarlos. En el Reino Unido pueden ustedes ver a algunas personas que se dedican a controlar el tráfico en los cruces próximos a las escuelas y colegios, para permitir y facilitar que los más pequeños puedan cruzar las calles sin peligro. Son personas que, quizá a una edad en la que ya no se dedican a otras cosas, contribuyen de esta manera con la sociedad, a modo de ONG, haciendo más fácil la vida y la convivencia, son voluntarios que trabajan para el bien común, sin recibir nada a cambio, más que el reconocimiento y agradecimiento de la sociedad. Deseable sería que más personas se dedicasen a estos menesteres y de hecho las hay, no lo duden, aquí y en todas partes.

La actriz británica Caroline Quentin, que se hizo más famosa por su papel de Dorothy, la novia (los cursis malgastadores de papel de fumar dirían “pareja”) de Gary, uno de los protagonistas de la serie de televisión Men behaving badly, traducida al castellano como Hombres brutos, hace un papel a mitad camino entre traffic warden (literalmente, guardia o regulador de tráfico) y meter maid en un episodio de Mr. Bean (The Trouble with Mr. Bean). Por cierto, perdonen la secuencia de aposiciones embebidas.

Pero hay que tener en cuenta una cosa importante: si estamos vigilando el aparcamiento, estamos vigilando el aparcamiento (como aquél vasco que sale con un amigo a buscar setas y se encuentra un rólex de oro y le dice al amigo, “mira, Antxón, aquí hay un rólex de oro” y el otro le responde “Patxi, si hemos venido a setas, ¡a setas!); pues, como les iba escribiendo, si nos hemos impuesto la obligación de participar vigilando el aparcamiento, debemos hacerlo de una forma continuada y dentro de un horario; no vale ir por la zona de aparcamiento asignada sólo cuando nos apetece y luego, si un día nos quedamos hasta más tarde, sorprendernos de que haya pocos coches, cuando somos nosotros los que, precisamente, no estamos casi nunca.

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