La mejor lotería …

Dicen que la trajeron desde Nápoles cuando aquí reinaba Carlos III (me imagino que algo tendría que ver el hecho de que también era rey, con el nombre de Carlos VII, de Nápoles y Sicilia).

Entrañable, la tonadilla de los niños cantores del Colegio de San Ildefonso en la mañana del 22 de Diciembre. Es ya tradicional que algunas empresas adquieran un número o varios y lo troceen en participaciones que reparten (pagándolas o no) entre sus empleados. De esa manera uno puede jugar a varios números a la vez. También es tradicional que se utilice la Lotería para aportar algún dinero a instituciones más o menos benéficas, clubes de fútbol, cofradías, etc., por el procedimiento de vender estas participaciones a un precio ligeramente superior al que se juega con dicha participación, quedando así un donativo para la empresa que se toma esta molestia.

Esta universidad de nuestras dichas y desdichas lo ha venido haciendo durante varios años: adquirir un par de números y repartir (previo cobro) entre sus empleados estas participaciones; como digo más arriba, eso permite, por un gasto de, por ejemplo, 20 €, jugar 10 € a cada uno de los dos números. De esta manera es doblemente probable el conseguir un premio, aunque de una cuantía de la mitad.

Desde este año (no recuerdo qué ocurrió el año pasado) la cosa ha cambiado: La universidad ha reservado cinco números (dos en una administración de lotería de Salamanca y uno en una administración de cada una de las sedes periféricas) y se ha fijado un horario para que los empleados de la universidad acudan a esas administraciones en ese horario a adquirir participaciones de esos números reservados.

Y yo me pregunto: ¿Y? Porque es lo mismo, exactamente lo mismo que si yo voy a la administracion que me dé la gana, en el horario que me dé la gana, a comprar un décimo del número que me dé la gana, ¿no? ¿Qué hace entonces la universidad? ¿Que pinta la acción de la universidad? Simplemente nada.

¿Cuál es la consecuencia de la acción de la universidad en este sentido? Pues simplemente, por lo que a esos números reservados concierne, pues que tocará a todos los empleados de la universidad que hayan adquirido ese número, o no tocará a ninguno. Aborregados para el bien y para el mal, en la salud y en la enfermedad, en las penas y en las alegrías, como dicen los curas en el sacramento del matrimonio.

Bueno, ni eso, si uno sólo compra en la ciudad en la que trabaja. Pero tengan en cuenta que fastidia (por no decir jo…) mucho que a tu compañero o colega destinado en otra ciudad le toque y a tí no, por lo que ha sido como tocar a rebato para que los teléfonos y los correos echen humo entre las cuatro sedes para llamar a amigos y compañeros para que te compren lotería de su ciudad y así cada individuo juega en los cinco números, pero no con una participación, sino con un décimo entero (a menos que de forma personal lo reparta con otros). O, en otras palabras, 100 € de lotería.

Lo que yo digo, la mejor lotería, el trabajo y la economía. ¡Y buena suerte!

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