El modelo policompartimental

Durante varios años estuve adscrito a la Facultad de Farmacia. Entonces oía hablar, a veces, a los compañeros de Farmacia Galénica (luego los rebautizaron como Farmacia y Tecnología Farmacéutica) del modelo monocompartimental y el modelo bicompartimental. Yo me lo imaginaba como un chifonier, qué quieren que les diga. Les pregunté y me explicaron que era la designación de modelos cinéticos en Farmacocinética, es decir, el estudio de qué es lo que le ocurre a un fármaco (liberación, absorción, distribución, metabolización, excreción) a su paso a través del organismo (quizá no sea exactamente así, pero se aproxima; que me perdonen los puristas). Para su estudio se han desarrollado unos modelos que reciben esos nombres, monocompartimentales y policompartimentales. En definitiva, es cinética pura y dura. La monocompartimental es la correspondiente  a una relación lineal entre los factores implicados (farmacocinética lineal), y la policompartimental cuando no es así. Repito, cinética pura y dura.

Pero esos adjetivos pueden tener otra aplicación bien distinta. Volviendo al chifonier. Es indudable que a lo largo de los cinco años (de promedio y tirando por lo bajo) que un alumno está en la universidad, algunos o muchos conceptos le sean explicados varias veces (por ejemplo, la ecuación de Nernst), desde distintos puntos de vista. O bien que un concepto, aunque sólo se haya explicado una vez, se utilice en otras asignaturas. En tal caso ¿es necesario volver a explicarlo? Porque lo habitual es que cuando uno se refiere a algo que sabe positivamente que ya ha sido explicado antes, los alumnos lo nieguen; o, al menos, no lo recuerden. Exagerando: si en una asignatura de Aritmética en la escuela les han enseñado que dos más dos son cuatro, ¿es preciso volver a enseñarles a sumar cuando queramos saber en otra asignatura la altura que alcanza un edificio con dos tramos de escalera de 5 y 4 metros (por ejemplo)? Sinceramente, no. No y otra vez no. No.

Pues eso es a lo que me refiero; parece que en la mente de los alumnos predomina un modelo policompartimental que les hace alojar los conocimientsos adquiridos (si es que no son olvidados) en compartimentos o saquitos muy diminutos (una idea en cada saquito), independientes y aislados unos de otros, sin ningun tipo de vaso comunicante ni conexión que permita un intercambio entre los conocimientos almacenados en saquitos vecinos.

Pero no queda ahí el problema. La institución, la universidad, también peca de este tipo de situaciones. Vamos a imaginar (sólo imaginar) que la universidad abre una convocatoria para conceder subvenciones a sus departamentos para desarrollar proyectos de investigación. Pues bien, podemos imaginar (sólo imaginar, no sean malpensados) que la propia universidad pedirá a cada uno de sus departamentos la siguiente información: nombre de los profesores que lo integran; categoría profesional; antigüedad; número de escalones de investigación, equipamiento científico con el que cuenta, asignaturas que imparte, resultado de gastos de los últimos cinco años, publicaciones científicas de los últimos cinco años, proyectos de investigación financiados, … y ya no pedirá una póliza de 25 pesetas.

Pero resulta que no hace falta imaginar, porque así es, pide toda esa información, aunque los nombres, categorías profesionales, antigüedad y número de escalones de investigación de todos los profesores lo tiene ya la universidad en la Sección o Servicio de Profesorado (Vicerrectorado de Profesorado); el equipamiento científico lo conoce la Gerencia (a través del inventario), las asignaturas impartidas las conoce el Vicerrectorado de Docencia (y el de Profesorado), los resultados de gasto los tiene el Vicerrector de Economía, la lista de publicaciones cientificas y de proyectos subvencionados el Vicerrectorado de Investigación … ¡Y piden todos estos datos a cada Departamento!

¿Por qué? No es que quieran entretener al profesorado en los departamentos, no, no sean ustedes malpensados; no, no es que les cueste molestarse en pedirlo al negociado de la puerta de al lado, no; es que la institución también trabaja sobre un modelo policompartimental, no conexionado, aislado y hermético, sin vasos comunicantes. A fin de cuentas, el Titanic se hundió precisamente porque sus mamparos no aislaban suficientemente sus compartimentos.

Así que ya saben: cuando les pidan por enésima vez el número de su DNI o su fecha de nacimiento, désenla; seguro que disfrutan haciéndolo (ellos al pedirles esta información, claro).

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Una respuesta a El modelo policompartimental

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