El CV de Pareto

Vilfredo Pareto fue un economista nacido en París a mediados del siglo XIX. Entre todas sus contribuciones a la Economía y a la Sociología, quiero hoy comentar una, la que se conoce como Principio de Pareto; observó que la gente en su sociedad se dividía naturalmente entre los «pocos de mucho» y los «muchos de poco»; se establecían así dos grupos de proporciones 80-20 tales que el grupo minoritario, formado por un 20% de población, ostentaba el 80% de algo y el grupo mayoritario, formado por un 80% de población, el 20% de ese mismo algo. Naturalmente, estas cifras pueden variar, pero su significado es sencillo: el 20 % de la población posee el 80 % de la riqueza y el 80 % restante se debe conformar con el 20 % de la riqueza. Lo interesante es que se puede aplicar a numerosas situaciones. Así, se observa que en control de calidad el 80 % de los defectos se encuentran en el 20 % de los productos.

Podriamos resumirlo diciendo que no existe una relación directa entre la cantidad de algo y la relevancia, importancia, consecuencia, etc. de ese algo, sino que existe una relación de 80 a 20 (aunque, repito, también podría ser de 70 a 30, por ejemplo).

Y este principio de Pareto también se puede aplicar a los currículos. Si algo he hecho en mi profesión, aparte de las dos cosas a las que la universidad me obliga (docencia e investigación), ha sido evaluación. No sólo corrigiendo exámenes (que también), y en tribunales de tesis (unos 70), tesinas (más de 60), proyectos fin de carrera (casi 20), oposiciones y concursos (más de 50) y evaluando artículos científicos (que también; más de un millar), sino en la evaluación de solicitudes de financiación, que implica la evaluación de los proyectos propiamente dichos y los currículos de los investigadores solicitantes. A la hora de evaluar éstos, el peso es muy distinto de unos ítems a otros, de modo que, habitualmente, se le da más importancia a las publicaciones científicas y a la particiación en proyectos que a la participación en congresos científicos. Naturalmente modulado: no es lo mismo un congreso nacional o internacional o que la comunicación haya sido por invitación, en forma oral o en forma de póster; no es lo mismo un proyecto financiado por la NASA que por la Caja de Ahorros o una Fundación local.

De esta manera, el proceso de evaluación debe considerar todos los aspectos del proyecto (objetivos, metodología, impacto y relevancia, etc.) y también de los CVs. Y aquí aparece Pareto. La difusión de los resultados de investigación se realiza habitualmente mediante publicaciones o comunicaciones a congresos. Pero las primeras se valoran mucho más que las segundas ¿Por qué? Pues porque la selección de las segundas suele ser más laxa que la de las primeras. Al igual que en el Principio de Pareto (80 vs. 20 o 70 vs. 30) no es posible asignar una importancia relativa numérica fija entre un artículo medio y una comunicación media a un congreso medio, pero la diferencia es muy, muy grande.

Entonces, una vez que uno ha conseguido subvención para desarrollar y ha desarrollado un proyecto, ¿Qué es mejor: publicar o comunicar en un congreso? Claramente lo primero. Así lo recomendé hace años a una buena amiga: si necesitas más de dos tardes para elabora un póster para un congreso a partir de datos que ya posees, no vale la pena. El congreso cae en el 80 % “trivial” de Pareto. Mejor dedica esas dos tardes a, con esos mismos datos, elaborar un artículo que puedas publicar, aunque esas dos tardes no sean suficientes para completar el artículo, que está en el 20 % “vital”.

Por supuesto que elaborar un artículo es más aburrido que hacer turismo y, de paso, presentar una comunicación (o colgar el póster, recoger el certificado de asistencia y luego largarse a ver museos o a la playa, como he visto hacer a algunos). Pero no te pagan para que no te aburras, sino para que trabajes y produzcas; lo de no aburrirte es por añadidura.

Y como corolario: ¿Qué es vital en un CV académico? las publicaciones internacionales, los proyectos con subvención nacional o internacional, las patentes en explotación, las conferencias invitadas. ¿Y trivial? los pósteres en congresos nacionales, los artículos en revistas de bajo impacto, los proyectos subvencionados por la Caja de Ahorros local o por la propia universidad, la asistencia a jornadas o “talleres”, especialmente aquéllos a los que se asiste con el único fin de “tener el papel” y llenar de vacío páginas y páginas de CV.

¿Va a cambiar todo esto? Puede que sí, desgraciadamente, debido al número creciente de gestores cuya manifiesta incapacidad académica sólo les permite acumular trivialidades y desconocen, aunque envidian, lo vital; tratan de dar la vuelta al Principio de Pareto. Menos mal que siempre nos quedará París, es decir, los parámetros evaluadores utilizados por agencias y paneles internacionales, cuyos resultados, analizados estadísticamente, son intrínsecamente buenos.

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2 respuestas a El CV de Pareto

  1. Antonio dijo:

    Noticia de la prensa local del 27 de Enero de 2013: “El 30% de los españoles que cotizan mantiene con sus impuestos al 70% restante”. Pareto total

  2. José María dijo:

    “Pos” claro: Pareto vs paleto. También el nacionalismo se quita viajando. Pero no solo.

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