La fecha de caducidad

Está encima de la mesa la discusión sobre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. Se supone que el hecho de consumir un producto (un alimento, por ejemplo) superada la fecha de caducidad puede resultar malo para la salud, mientras que si es la de consumo preferente la que se supera, se supone que no pasa nada, siempre que sean pocos (¿cuántos?) días después de dicha fecha. Ahora resulta que se quiere alargar el tiempo de vida de los alimentos, posponiendo ambas fechas, con objetivos económicos, lo cual plantea la pregunta: si se puede alargar sin que resulten dañinos, ¿por qué se ha acortado hasta ahora? ¿Para agobiarnos en el supermercado? ¿Para que los tiremos más a menudo y consumamos más? Los angloparlantes parece que tienen la situación algo más controlada, al menos semánticamente, pues se limitan a poner en los danones “best before …”, pero seguro que en castellano podriamos encontrar algún argumento de ingeniería semántica para seguir mareando la perdiz. En fin, cosas de los políticos, supongo.

Pero, al hilo de esto: ¿Por qué hay cosas que no parecen tener fecha de caducidad? O, mejor dicho ¿por qué no se aceptan las fechas de caducidad para ciertas cosas? ¿O es que realmente no tienen? ¿Tienen fecha de caducidad las relaciones humanas? En algunos casos sí, ahí está el divorcio, pero no me refiero a relaciones con contrato por el medio ¿y la amistad? ¿tiene fecha de caducidad? ¿caduca la amistad porque así lo desee uno de los amigos o necesariamente por ambos, en plan consenso? Y si es por uno de ellos sólo, ¿cómo sabe el otro que se ha llegado a la fecha de caducidad? ¿La aceptará o entenderá que era todavía una fecha de consumo preferente? ¿Se enfadará el amigo cuando el otro le diga que han llegado a la fecha de caducidad? A lo mejor eso que sale en las películas de “debemos darnos unos días de descanso en nuestra relación” es algo así como decir que se ha llegado a la fecha de consumo preferente y con un reciclaje o regeneración, como los catalizadores, la cosa puede volver a funcionar. ¿Cómo se plantea esto? ¿Hay que decirlo directamente, con el peligro de crear un conflicto? Porque si uno es tan feliz con la relación, puede chocarle mucho que se haya llegado a alguna fecha de caducidad o de consumo preferente por parte del otro. ¿O hay que, simplemente, emitir señales para que el otro las entienda? Aunque ya escribí aquí hace algún tiempo sobre lo peligroso e impreciso que es eso de emitir señales, como si uno fiese una baliza.

¿Y la relación profesor-alumno? ¿Cuándo se extingue la relación entre un profesor y su alumno de Doctorado? ¿A la lectura de la tesis? ¿Cuando se han publicado los artículos de la misma? ¿Cuando el alumno vuela por sí solo? ¿Cuando el alumno alcanza una plaza en la Administración? ¿ O no termina? ¿Es preciso terminarla como el rosario de la aurora?¿La debe terminar el profesor o el alumno? ¿Cuándo? ¿Con qué argumento?

¿Pueden terminar estar relaciones con algo similar a siempre nos quedará París? ¿Habrán terminado entonces? ¿O será un stand by (“vamos a darnos un tiempo …”)?

No tengo las respuestas; creo que a ninguna de las preguntas que he planteado. Algunas incluso es quizá posible que no tengan siquiera respuesta. Pero ahí las tienen, las preguntas, digo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todo un poco y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s