En paliativos

Mal asunto; cuando un enfermo está en paliativos ya poco se puede hacer por él, casi casi exclusivamente hacerle más dulce el tránsito final. Cuando ya no hay solución y se ha asumido que el desenlace está al caer. Siempre cabe la posibilidad de hibernar al enfermo y confiar en que la investigación médica encuentre soluciones a sus enfermedades, pero no sé yo hasta que punto eso es ético o como lo quieran ustedes denominar.

Cuando se construye una carretera queda (o debe quedar) de cine, sin baches, con líneas pintaditas y perfectamente visibles. Con el tiempo comienzan a aparecer los baches, las líneas se difuminan o quedan ocultas por el polvo y la suciedad, los extremos del asfalto se desmoronan … Entonces se parchea, se sigue parcheando, se sigue parcheando … hasta que llega un momento en que a modo de borrón y cuenta nueva, se vuelve a echar una capa completa de asfalto y se repintan las líneas.

Quizá ustedes recuerden los primeros ordenadores Macintosh; un cabezón sin disco duro, con una disquetera para discos de 400 K (si, incrédulos, así era); luego salieron discos de 800 K y hubo que comprar una disquetera externa; como los programas y aplicaciones eran cada vez mas voluminosos (en términos de memoria), hubo que comprar un disco duro externo. Luego una unidad de lectora de discos externa … total, que llegó un momento en que hubo que reinventar el Macintosh y la nueva generación ya incluía una disquetera de 1 M, un disco duro interno, varios puertos de conexión … pero aparecieron posteriormente más accesorios (que si el  escáner, que si los puertos USB, que si esto, que si lo otro) y, hala, vuelta a empezar, modelo nuevo que incluya todos estos inventos. Y así sucesivamente.

Y ustedes dirán ¿y? pues yo les digo: la universidad. Sí, la universidad es esa carretera ya completamente llena de baches, parches, líneas irreconocibles, peraltes insuficientes y curvas demasiado cerradas, peligrosas. Ya no vale un par de parches más, ya no vale con poner una señal de “peligro, zona de concentración de accidentes”. Hay que rediseñar la carretera, asfaltado completo y repintado de líneas, no vale con “chapa y pintura”. Como en algún sitio escribió Mao (lamento no tener a mano la cita), las estructuras hay que romperlas de vez en cuando, para reconstruirlas con ideas nuevas. Y esto es lo que necesita la universidad; ahora está en cuidados paliativos (entre todos la mataron y ella sola se murió, no siendo ajena Bolonia, ni mucho menos) y si queremos que reviva precisa de una refundación, un cambio total, desde sus cimientos; hay que volarla para reconstruirla de nuevo. Un cambio del calado que suponía la LRU (1983), pero que nunca fue completado. En concepto, en definición de objetivos (¿gestión como objetivo? no, gracias) en requisitos de entrada (alumnos, PDI y PAS), en provisión de fondos y medios, en ideas de renovación, en … todo, simplemente. No puede continuar con el seguidismo a los políticos (sí, bwana), habrá que rebelarse en algún momento, decirles a la Junta, al Gobierno Central y a quien corresponda que ¡basta ya!, que hasta aquí hemos llegado. Se nos llena la boca con palabras como “excelencia”, calidad”, “prestigio”, “marca” (aparte de las boludeces meid in  Bolonia), pero seguimos con las mismas estructuras, las mismas sandeces, las mismas tradiciones. No, no señor, no estoy de acuerdo. Es una tarea que precisa de líderes, de gentes con ideas mamadas en varios sitios, contrastadas, no simples aborregados que me recuerdan la fila de jóvenes (que finalmente se rebelan, por cierto, lo revelan) en el insuperable The Wall de Pink Floyd:

We don’t need no education
We dont need no thought control
No dark sarcasm in the classroom
Teachers leave them kids alone
Hey! teachers! leave them kids alone!
All in all it’s just another brick in the wall.
All in all you’re just another brick in the wall.

¡Ah!, se me olvidaba; conmigo no cuenten. Ya lo intenté, en la medida de mis fuerzas, y no lo conseguí.

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2 respuestas a En paliativos

  1. Pingback: Los Reyes Magos y las elecciones | Rick2sam's Blog

  2. José María dijo:

    Ni yo.

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