¿Aún no han escarmentado bastante?

No sé si en el momento en que ustedes lean esto ya habrá habido fumata bianca, pero en el momento en que lo escribo todavía no. Voy a intentar no ser irreverente y si alguien se considera ofendido por lo que pueda leer aquí, vayan por delante mis disculpas.

Efectivamente, los cardenales se van a encerrar con llave (cónclave) para, debidamente iluminados por el Espíritu Santo, elegir al próximo Papa. Es de esperar que no sólo el Espíritu Santo lance su propuesta (me acuerdo de los dibujos con lenguas de fuego sobre las cabezas de los Apóstoles), sino que los cardenales sepan recogerla e interpretarla correctamente, pues también ha habido en la historia algunos Papas cuya conducta parece no haber sido muy acorde con los mandamientos (en general, por eso en minúscula) de la Iglesia.

Pero, mercaderes somos a fin de cuentas, apuestas existen sobre los candidatos y se habla de los mismos como si de competidores en el Grand National se tratase. Sin ir más lejos, hoy he oído por la radio que también es papable un español (no el Sr. Rouco). Y he pensado “¿Aún no han escarmentado bastante?” Porque hasta la fecha ha habido cuatro papas españoles: dos “buenos” en el sentido religioso, Dámaso I y Calixto III, pero los otros dos han sido Alejandro VI (el Papa Borja, con toda su cohorte de esposas, amantes e hijos, intrigas y asesinatos) y Benedicto XIII, el antipapa o Papa Luna. Repito, ¿no tienen bastante con estos cuatro representantes de la religiosidad española? Quizá desde un punto de vista berlanguiano desearíamos un nuevo Borja, pero no creo que la Iglesia Católica esté ahora para estos trotes.

Y es que siempre pasa igual. Cuando proponemos o pensamos en alguien para un cargo, poco nos paramos a pensar en antecesores en el cargo de su mismo origen. Puede no ser relevante, pero quizá ayude a conocer el previsible punto de vista del elegible.

Y es así en muchas y distintas situaciones. “¿Por qué no te presentas a Rector?” Hay que echar la vista atrás y ver qué hizo el último (o últimos) químico inorgánico (en mi caso*) que fue Rector y analizar desde qué punto de visto identificó y dirigió la Universidad, así como las condiciones en que se desarrolló y el resultado de dicha gestión. Pues, en otras palabras, la visión de la Universidad en su conjunto puede resultar sesgada y parcial desde algunas áreas. Lo mismo para otros cargos académicos, por supuesto.

Por eso cuando oigo propuestas de esta índole, me pregunto muchas veces ¿Aún no han escarmentado bastante? ¿Otro más de la misma casa?

*Que yo tenga conocimiento, esta universidad nunca tuvo un Rector del área de Química Inorgánica.

P.S. Habemus Papam. Antes de la fecha de publicación de esta entrada, escrita el 11 de marzo, ya se ha resuelto la incógnita histórica. Dada la conocida falta de conocimiento de idiomas por parte de nuestros prestigiosos políticos, al menos nos vamos a ahorrar una pasta en traductores cuando vayamos a Roma con la teja, la peineta y el collar de perlas.

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