¿A la pata coja?

Es lo primero que pensé cuando vía la señal de tráfico que les muestro en la fotografía.

Ya saben ustedes la obsesión peatonalizadora de nuestros ediles; no es que me parezca mal, objetivamente, pero con mesura y no compulsivamente. También hace poco les comentaba la originalidad de algunas de las señales, prácticamente invisibles.

En las zonas no peatonales hay que andarse con mil ojos, especialmente al cruzar (mal) las calles. En las zonas peatonales el peatón es el rey (bueno, …) y se supone que no hay ningun tipo de circulación rodada.

semipeatonalPero, ¿qué significa una zona semipeatonal? ¿Que hay que moverse por ella a la pata coja? ¿Que la peatonalidad es sólo en días pares? ¿o impares? Se lo explico.

Una zona semipeatonal es aquélla en la que, aun siendo peatonal, pueden circular vehículos. Así de chocante, sí. Dado que la peatonalización no se diseña, sino que se hace, resulta que se peatonalizan calles en las que hay accesos a garajes de viviendas (y no se les puede negar el derecho a utilizarlos a sus propietarios, pues para eso pagan tasas municipales) o hay comercios, bares, cafeterías, etc. Y, claro, hay que suministrar mercancías a estas empresas. Por eso, a primeras horas de la mañana (que en esta ciudad se consideran habitualmente hasta las 11, más o menos), por estas zonas semipeatonales el peligro es tremendo: no sólo hay miríadas de camiones, camionetas y furgonetas de reparto por estas vías, impidiendo el paso de los peatones, sino que, además, como el tiempo asignado para el reparto y,  por tanto, la despeatonalización, es algo escaso, pues esos vehículos se desplazan a velocidades de vértigo por las mismas. Con lo que usted, confiado peatón, camina o pasea por eaas calles semipeatonalizadas confiadamente y ¡zas! le aparece un repartidor de muebles por su izquierda, de frente le viene otro de cerveza, no se detenga, no, apártese, que por detrás le viene un repartidor de pan y, por último, algún taxi que trae a algún anciano a su casa (de él, del anciano, quiero decir).

Quizá usted pueda aprenderse ese horario en el que la calle está despeatonalizada, pero no es suficiente, no, pues queda, como digo, el acceso a los garajes que, lógicamente, no tiene horario. Bueno, salvo que haya programada alguna procesión o Nochevieja Universitaria, en cuyo caso la ciudad se paraliza para acoger a los penitentes o a la alegre muchachada, respectivamente.

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