La Feria del Libro

Si han pasado ustedes por la Plaza Mayor en estos días habrán visto que ya se han instalado las casetas para la celebración de la Feria del Libro; más de treinta ediciones y sigue, lo cual es un éxito. Quizá recuerden ustedes un chiste de Forges en el que aparecen dos próceres, sentado cada uno en su sillón de orejas; uno dice “hoy es el día del libro” a lo que el otro responde “sí, ya lo he quemado”.

Afortunadamente ya no se queman libros (al menos públicamente) y es un gozo ver la plaza con esos puestos. Raro es, sin  embargo, que no haya llovido y sólo exista una baja probabilidad de que lo haga el miércoles o el jueves.

Estuve el sábado, coincidiendo con la inauguración, pero no les voy a engañar, fui principalmente para escuchar el concierto de la Banda Municipal; maravilloso, a pesar de los maleducados irrespetuosos que voceaban a través de su móvil “¡estoy aquí! ¡justo enfrente del escenario!”. Hoy igual; concierto maravilloso (mejor, si cabe, que el de ayer) y maleducados igual de irrespetuosos.

He conseguido un ejemplar del Programa de la Feria, editado por el Excmo. Ayuntamiento de la Ciudad. En el mismo, el Sr. Alcalde nos habla de la Cultura (“Somos una ciudad de Cultura …”), aboga por el papel de la Feria para “… mejorarnos como lectores y como personas, de construir sociedades más cultas y más libres, especialmente en una ciudad como Salamanca, unida indisolublemente a la transmisión de conocimiento …”. Termina diciendo que “Palpita y se detiene nuestra Plaza Mayor … para hacer de la cultura un territorio compartido por todos.” Curioso, por cierto, que hable de “transmitir” conocimiento (dar clase, por ejemplo) y no de “crear conocimiento” (vulgo investigar).

Muy bonito todo, muy positivo, muy “vamos, que todos juntos podemos”, … si no fuese por un par de puntos.

Hay un párrafo que quiero destacar: “Independientemente del soporte, de los hábitos de lectura y de las modas, permanece la esencia, la capacidad irremplazable del lenguaje para comunicar, transmitir sentimientos y emocionarnos”.

De acuerdo, sí señor, si no fuese porque en una ciudad de Cultura, en un documento editado por el Excmo. Ayuntamiento y con diversos asesores cobrando sueldos por encima de los de un “vulgar” funcionario, se ha pasado el error, que no me parece simplemente tipográfico (como aparece un “el” en vez de “en” en el último párrafo), irremplazable. Parece que la crisis ha llegado hasta las vocales, pues tal palabra no existe en nuestro DRAE, sino que debe ser irreemplazable. Vergüenza ajena me da, sí señor, que en este documento, dedicado a la Cultura y firmado por usted, aparezca este error. Y no le eche la culpa al funcionario; usted firma ese escrito, luego es el responsable último del mismo.

Y no deja de sorprenderme que a pesar de esa independencia del soporte, en ninguno de los 32 stands se ofrezca la posibilidad de adquirir un libro en soporte electrónico, simplemente llegando con nuestro dispositivo y, tras abonar el precio correspondiente, conectarlo a un ordenador en el stand y llevarte el libro a tu casa de esta guisa. Al menos, yo no he visto esa posibilidad.

Aparte de eso, lo de siempre: enciclopedias que nadie compra, tebeos a precio de oro, nuevos libros sobre el no-salmantino de siempre y, para mí, sinceramente, de todo, lo mejor, los conciertos de la Banda Municipal; espero que los del próximo fin de semana me permitan reafirmarme en esta conclusión.

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