El profe me tiene manía

Permítanme esta crónica de urgencia al hilo de la denegación a Madrid la organización de los Juegos Olímpicos en el año 2020. Partiendo de que no soy asiduo seguidor de los deportes, ni los minoritarios incluídos en estos juegos ni de los aborregantes mayoritarios ni de ninguno.

Con la propuesta del COI debo manifestarles que tengo el corasón partío. Por una parte, lamento terriblemente la decisión, por el daño que eso va a causar sin duda a los deportes minoritarios, esos que no reciben prácticamente ninguna subvención estatal (o la hayan visto recortada en el 40 %), cuyos practicantes deben pagarse su entrenamiento y su desplazamiento para participar en las competiciones, al contrario de algunos de élite que se permiten tener en Andorra o en Las Bahamas su domicilio fiscal y que no paran de recibir jugosos contratos publicitarios, aunque pongan semana sí y semana también a caer de un burro a su equipo cuando ellos (los deportistas) fallan. Mi abrazo y ánimo para los citados al principio de este párrafo y mi desprecio para los segundos.

Por otra parte, me he alegrado (como muchos de ustedes y D. Alberto, intuyo) por el estrepitoso fracaso de nuestros políticos. No se puede ir de sobrao por la vida y tampoco de sobrada (recuerden que los juegos se asignan a una ciudad, no a un país).

Yo me imagino que antes de la ceremonia de Buenos Aires ya estaba todo el pescado vendido y esos fastos representaron sólo una excusa para viajar gratis, hacer negocios, comer canapés y salir en la foto. Alguien se lo ha llevado, por supuesto. Por ahí se habla de unos cien millones de euros gastados entre estas tres candidaturas de Madrid (hubo otra allá por los años sesenta, pero de esa nadie se acuerda), incluidos los 43000 euros que se ha llevado El Corte Inglés por los uniformes en azul para ellos y rojo par ellas (collar de perlas estilo doña Carmen aparte). Me gustaría saber qué hacían en Buenos Aires y quien ha pagado el viaje, estancia, etc. de tanto paniaguado sin relación alguna con el deporte. Algunos claramente iban como buitres a ver “qué hay de lo mío”, calculando ya (casi se les veía el símbolo $ en los ojos, como en algunos dibujos animados) lo que iban a sacar de tales juegos.

Y si todo dependía de las presentaciones de Buenos Aires … apaga y vámonos. De lo que ví, sólo se salvaba el Príncipe, a pesar del flaco favor que le hizo el traductor de la Sexta. Según pude ver en un informativo de esta cadena, las palabras “Today I am not addressing to you as the Prince …” se tradujeron a “hoy no vengo vestido de Príncipe …” y la referencia a “billions of children” en “billones de niños”, literal. Patético y triste. Por otra parte, Madrid es una ciudad guay y los españoles unos cachondos divertidos, aunque los spa de Lisboa deben ser mejores. Pero no hagamos leña del “jaf a relasin cap of café con leche”, pues, simplemente, de donde no hay no se puede sacar.

Y luego los lamentos. Que si todo es lobby, que si sólo funciona el unte y como nosotros somos honrados y no untamos pues no ganamos (entonces ¿fuimos buenos untadores cuando se designó a Barcelona para el 92? Alguien lo preguntó), que si los del COI votan lo que les da la gana, … En fin que “mamá, el profe me ha suspendido porque me tiene manía”. Parece que somos incapaces de aceptar que con ser una buena candidatura (ya en la cuarta convocatoria se supone que ha habido tiempo para estudiarse toda la asignatura), resulta que había otras dos que eran mejores, así de sencillo. Pero como en este país ha desaparecido la cultura de oposición y se ha quedado en la cultura del concurso y nombro yo a la comisión, pues no aceptamos el resultado. Todo un contubernio judeo masónico en conjunción con el comunismo internacional, es lo único que ha faltado decir.

Y algunos comentarios cuando se anunció el empate. Hubo quien creyó en un primer momento que era un empate entre las dos primeras. Mis queridos niños: ¿no os han enseñado en vuestro colegio privado confesional que si en la primera votación se requiere mayoría absoluta, no puede haber un empate, pues supondría que ha habido dos (en este caso) candidatos que han conseguido votos suficientes para la mayoría absoluta? No olvidemos que “mayoría absoluta” representa igual o superior a la mitad más uno y el empate a “mayoría absoluta” es simplemente I-M-P-O-S-I-B-L-E. Bueno, salvo que vote más del cien por cien del cuerpo electoral, cosa que en este país ha ocurrido alguna vez.

No recuerdo donde he visto el infame logo de Madrid 2020 con la frase “No me votes que llevo chanclas”. Ta luego.

PS: Pero hemos estado todo un fin de semana sin hablar del caso Gürtel ni del Sr. Tesorero, quizá eso es lo que se pretendía, ¿no?

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