Dos que duermen en el mismo colchón …

… se hacen de la misma condición. Así nos lo dice el refrán, haciendo referencia a la similitud entre las personas que comparten el mismo entorno y costumbres. O así, claro.

Lo que no sé yo muy seguro es cómo tiene lugar esa coincidencia de pareceres. Porque si A y B van a terminar con las mismas costumbres, pareceres y opiniones, puede ser consecuencia de que A adopte las de B sin perder las suyas originales, al tiempo que B adopte las de A sin perder las suyas originales. O bien que A pierda las suyas y adopte las de B, o bien, por último, que B adopte las de A, perdiendo las suyas originales. No, esto no va de Cuarto Milenio.

Muy probablemente, todas las situaciones se dan, aunque no todas ellas con la misma frecuencia. Lo que sí es cierto es que cuando dos personas comparten vivencias, experiencias, comidas y espacios y tiempos, terminan por parecerse. Y si se da una de las dos últimas situaciones señaladas, entonces yo creo que lo subrayado por el refrán ya se convierte en una abducción (significado similar a la segunda acepción del DRAE). Porque terminan por parecerse en todo o en casi todo (¡claaaro!), los mismos latiguillos, las mismas ideas, incluso, en algunas ocasiones, el mismo mal gusto en el vestido, en fin, que no llegan a ser Pili y Mili ni las protagonistas de Tú a Boston y yo a California, pero se aproximan. Cuando ves a uno de los componentes de la pareja lo identificas, pero en el momento que empieza a hablar, puedes tú cerrar lo ojos y parecerá que estás escuchando “al otro”. Pero lo más curioso es que si tienes confianza con el ser abducido y le haces notar esta abducción, la negará, declarándose superior al abductor y negando el hecho.

Para comprobarlo habría que buscar a una persona ajena a la tribu en la que estas dos personas se desenvuelven y presentárselas por separado. Y luego que las vea juntas en su salsa. De esta forma, un analista externo nos podrá confirmar (o desmentir, claro) el hecho.

¿Qué dicen los psicólogos? También pueden analizar esta situación los pedagogos, a ver si así deja de ocurrírseles maldades bolonísticas.

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