¡Vámonos de congreso!

La participación en los congresos es quizá una de las actividades más importantes en que pueda verse involucrado un investigador, aunque su consideración curricular ha descendido enormemente en las últimas décadas. Verán ustedes.

En principio un conjunto de científicos (de ciencias propiamente dichas, o incluso de lengua española) se reunían en algún sitio para intercambiar sus ideas, sobre la base de conferencias invitadas encargadas a prestigiosos investigadores y de comunicaciones orales por parte de quienes tenían (o creían tener) algo nuevo que aportar. El Primer Congreso Mundial de Química se celebró en Karlsruhe (Alemania) en 1860 y supuso un hito importantísimo en el desarrollo de esta ciencia. Comenzaron a proliferar congresos, simposios, jornadas y reuniones (hoy los llaman a veces talleres) en más y más sitios, cada vez más exóticos. Mucha gente quería asistir a los congresos, a pesar de que los precios subían y subían, las subvenciones bajaban y bajaban y creo que fue en los años 70 del pasado siglo cuando, al menos en las ramas de ciencias, para dar cabida a tanto investigador interesado en diseminar el resultado de sus trabajos, a las sesiones de comunicaciones orales se añadieron las sesiones de pósters, en las que el investigador de turno colgaba un cartel con lo más relevante de su comunicación y se quedaba al lado del mismo esperando que alguien se acercase y le preguntase algo y él, en su mejor papel de ciego de coplas, le contase una nueva versión del crimen de Cuenca. Además, los congresos eran buenas ocasiones para ver a viejos amigos, intercambiar ideas, coger ideas, establecer colaboraciones … ¡ah! y aprender, asistiendo a las conferencias. Muy típico también el hoy denominado “progama para acompañantes”, que en inglés se decía Ladies program, aunque hoy en día no resulta políticamente correcto (también lo de chairman lo han cambiado a chairperson).

Quizá salvo por lo que a este último apartado respecta, los congresos han perdido mucha de su fuerza. En primer lugar, dada la enorme competitividad existente, se suele llevar al congreso asuntos que ya están publicados o aceptados para su publicación, para que nadie copie la idea o los datos. Hoy en día, además, sería mucho más barato realizar los congresos mediante videoconferencia o un procedimiento similar, eliminando los gastos de desplazamiento y estancia y probablemente reduciendo los de organización, aunque se pierda  la invitación por el simpático Sr. alcalde a ver la plaza desde el balcón del ayuntamiento.

Pues bien. En muchas ocasiones, ni esto. No me refiero ya a la recepción por el Sr. alcalde (que sigue habiéndolas, según el tronío del congreso o la necesidad de fotos que el alcalde tenga), sino que se ha tomado el congreso como una excusa para viajar, hacer turismo y relajarse, todo (o mayoritariamente) subvencionado. Son cada vez más los congresos de los que uno lo único que se trae es un papel en el que se indica que ha participado en el mismo (papel que está impreso, firmado y sellado desde el momento en el que el currito ha pagado la inscripción), sin necesidad para ello de asistir  a ninguna conferencia, establecer ningún contacto de colaboración ni nada de nada; incluso hay quien, a la hora de hacer guardia ante su póster se escaquea al póster del vecino y se hace el loco si ve que alguien se para ante el suyo. Tan importante como el certificado de asistencia (imprescindible para reclamar la dietas, gastos de viaje y estancia, etc.) es el resumen que los organizadores han publicado de tu comunicación, que se guarda celosamente junto con una fotocopia de la carátula del libro de comunicaciones, para futuras acreditaciones o demandas de subvención. Es (el resumen y la fotocopia de la primera hoja del libro de resúmenes) lo único que, en el mejor de los casos reciben los coautores de la comunicación y a veces ni eso. ¡Ah, sí! y un comentario sobre lo malo que hizo, que, fíjate, no pude bajar a la playa ni un solo día.

P.S. ¿Por qué ha descendido la valoración de la participación en los congresos últimamente? Quizá porque en un afán de cubrir gastos y ante las mermadas subvenciones, se acepta todo lo que se presenta, independientemente de su calidad científica, especialmente para las presentaciones en forma de póster. Otro cantar es para las conferencias invitadas, claro.

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2 respuestas a ¡Vámonos de congreso!

  1. autor dijo:

    Gracias por tu comentario, pero yo soy de los que no hizo Latín en el Bachillerato y no por cuestiones de edad, sino simplemente porque cursé el denominado “Bachillerato Laboral”, posteriormente bautizado como “Bachillerato Técnico”, con Dibujo Técnico (4 cursos), Perspectiva Caballera (un curso), Perspectiva Cónica (un curso), Tecnología Mecánica (6 cursos), Taller Mecánico, Eléctrico y de Madera (4 trimestres cada uno), Máquinas Herramientas, Forja y Soldadura Eléctrica (dos cursos), Cultura Industrial (tres cursos), aparte de las habituales Matemáticas, Física y Quimica, Lengua y Literatura, Geografía e Historia, Inglés, Educación Física, Religión y Formación del Espíritu Nacional; y Ciencias Naturales y Dibujo Artístico en el primer curso; no sé si me olvido de alguna. Faltaban, como puedes ver, Latín y Filosofía

  2. José Mª dijo:

    Cuando ya creía que te lo comías lo veo en el P.S. (por cierto, mucho más preciso P.S. que el “español” P.D. aunque algún listo me acusó de usar ¡terminología inglesa! ; ah, y el colega era uno que, como nosotros, hizo Latín en el bachillerato). Cerrado el paréntesis: efectivamente, la falta de selección alguna es común a la inmensa mayoría de los congresos, incluso los científicos que son los más serios, obviamente. La magra financiación es, actualmente, la causa de ese defecto selectivo. Por eso, presentar un poster en un congreso solo exige poder pagar inscripción, viajes y alojamiento, por lo que solo deberían contarse como méritos las intervenciones orales que exigen, generalmente, expresarse en inglés ¡y responder a las preguntas..y en inglés, a mayores !. La mera asistencia aún con presentación de “poster” no es de mérito (las conferencias invitadas son aún de más mérito, claro, pero esas son realmente difíciles para la mayoría).

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