La tesina

El nombre lo dice todo: tesina = tesis pequeña. Efectivamente, se trataba de un trabajo de investigación, habitualmente original, que se realizaba coincidiendo con el final de los estudios y se presentaba una vez finalizados éstos. Permitía que el alumno se pusiese en contacto real con lo que es la investigación científica y le servía como un aviso de lo que podía ser la tesis doctoral.

Y les escribo en pasado porque ha pasado a mejor vida. No se contempla su existencia en los estudios de Grado, por lo que a medida que van desapareciendo las Licenciaturas desaparecen los trabajos de tesinas. No creo personalmente que lo pueda suplir el denominado Trabajo Fin de Grado y sería discutible que lo hiciese el Trabajo Fin de Máster para los alumnos que, una vez conseguido el Grado, siguiesen con los estudios correspondientes.

No sé por qué me ha venido esto a la cabeza, quizá porque este año termina su andadura el último Plan de Estudios de la Licenciatura en Química en esta universidad, Plan en el que he participado en varias asignaturas durante todos los años que ha existido, pero a su hilo me he acordado (se ve que la neurona correspondiente se ha revitalizado) que hace muchos años, en uno de esos periódicos que regalan a ciertos profesionales (médicos, farmacéuticos, abogados), leí un anuncio que ponía “Se venden tesinas”. Bueno, un anuncio no; varios; no, tampoco, muchos. Eso no significaba nada para mí entonces (les hablo de hace casi 50 años), pero luego sí. Porque ¿se pueden comprar y vender tesinas? Los ultraliberales dirán que sí, que lo único que no se puede comprar y vender es el amor verdadero (no hay en el mundo dinero para comprar los quereres, ya saben, aunque siempre se puede cobrar en especie). Y de ahí surge otra pregunta: ¿se compran y se venden tesinas y tesis actualmente? Y la respuesta es: . Porque cabía esperar que hace algunas décadas el que un trabajo realizado en, por ejemplo, Lisboa, se “vendiese” para presentarlo como tesina (o tesis) en, digamos, Palma de Mallorca quizá pasase desapercibido. Pero hoy en día, con Internet y toda la pesca y los repositorios electrónicos, es facilísimo saber si algo ya está hecho, sancionado y almacenado.

He buscado en Internet “venta+tesina+España” y han aparecido muchas páginas. Parece que ahora, para evitar que se identifiquen estas compraventas, ya no se hacen entre ciudades o países europeos, sino entre ciudades españolas e iberoamericanas. Aquí pueden encontrar  un artículo al respecto, aquí  otro. En el segundo se indican algunas direcciones de Internet en las que se ofrecen estos servicios sin el menor pudor, como ésta, radicada en Argentina. Este otro artículo, publicado en Perú muy recientemente, creo que es bastante explícito sobre la maldad implícita en este negocio.

¿Qué valor tiene esa tesina por encargo? Ninguno desde un punto de vista ético, pues no existe aprendizaje por parte del alumno, conocimiento real y personal del problema, de cómo abordarlo y de cómo se ha solucionado. Por otra parte, el alumno no sabe de qué fuentes se han obtenido los datos por los que él paga (quizá artículos publicados, presentaciones a congresos o incluso otra tesis o tesina) y que va a presentar como propios; si son datos ya publicados por otros autores estará cayendo en uno de los mayores fraudes que hay en el mundo científico, el plagio. Al que no será ajeno el director de la tesina (o directores, pues hasta cuatro he visto en algunas), bien sea por inducción o por omisión.

Por supuesto, el alumno sale ganando; a pesar de pagar por una tesis cantidades a veces de hasta 12000 €, no cabe duda que consigue algo extremadamente valioso, reconocido y considerado en el mundo académico. A pesar del dicho popular el que algo quiere algo le cuesta, es evidente que el precio pagado por una tesina o una tesis es mucho menor que el trabajo que se requiere para realizarla realmente, no menos de 6 a 9 meses en el caso de la tesina y nunca menos de dos años (de tres y medio a cuatro es lo habitual) para una tesis.

Afortunadamente son cosas que ocurren muy raras veces y no creo que en una universidad como la nuestra se realicen este tipo de prácticas ni que la propia institución (o sus responsables) lo permitiesen.

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