Damnatio memoriae

Les digo muy sinceramente que hace años que quería saber algo sobre lo que esta locución latina significa; algo había oído referido a los egipcios, pero resulta que también la aplicaban los griegos y, por supuesto, los romanos. Hace unas semanas, gracias a un magnífico artículo de Rubén Díaz Caviedes en el magazine cultural Jotdown sobre Heliogábalo (¡encantado estaría monseñor RC de encontrarse a un personaje como éste!) encontré el hilo que me ha llevado a conocer más sobre esta locución, cuyo significado es condena de la memoria. Al morir un Emperador el Senado decidía si su labor había sido positiva, en cuyo caso podía ser deificado, acción conocida como Apoteosis, o, por el contrario, si era impopular o se entendía que su labor habia sido negativa, se dictaba la damnatio memoriae y su nombre se borraba (abolitio nominis) de monumentos, monedas, pinturas, etc. Así ocurrió, por ejemplo, con Nerón y Calígula, entre otros muchos. Aunque, ciertamente, parece que no se borraba completamente al implicado en todos los documentos y lugares en que anteriormente apareciese su nombre, pues en tal caso no hubiesen llegado hasta nosotros noticias de su existencia, ¿no? Bueno, o casi.

Había sido también un uso común en el antiguo Egipto, en Grecia y posteriormente se ha aplicado en numerosas ocasiones. Famoso es el retoque (¡y sin Photoshop!) realizado durante la época stalinista en la Unión Soviética de la fotografía de un mítin en el que Lenin está dando una arenga a unos militares en 1920; a la derecha del líder se puede ver la imagen de Trotsky … que “milagrosamente” ha desaparecido en la fotografía “retocada”. Otros personajes sufrieron la misma suerte.

La verdad que no tengo nada más que decirles, sólo que es una práctica que me llama la atención, pues creo que, por mucho que se quiera, es prácticamente imposible borrar completamente de la memoria colectiva las acciones de una persona, habitualmente importante y señalada, pues tanto las buenas acciones y sus efectos como las malas acciones y sus efectos en mayor o menor medida, siempre, siempre, quedan en la memoria colectiva, que no es ni más ni menos que la suma de las memorias individuales. Cierto es que con el tiempo nos empecinamos y tendemos a magnificar lo bueno que nos ha ocurrido, minimizando lo malo (o al revés), pero algo siempre nos quedará, tanto de lo bueno como de lo malo. Siendo sinceros, también nos quedará siempre el recurso de re-escribir la historia, por supuesto.

Y , al igual que seguro que usted alguna vez ha querido clavarle alfileres a una fotografía o a un muñeco que representa a una persona determinada, seguro que también ahora mismo sabe a quien (o incluso quienes aplicaría una damnatio memoriae, ¿verdad? No, sé, al amo del calabozo, por ejemplo.

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Una respuesta a Damnatio memoriae

  1. jma dijo:

    Bueno y siguiendo con rusos ahora Putin ha “borrado” a su mujer, ¿no?

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