Estancias Erasmus: ¿sí o no?

Desde que empecé a conocer el tema “Europa” en el sentido no geográfico, sino de comunidad y en la forma en que parece que se está diseñando (o se pretende), me ha parecido positivo. No puedo entrar, por desconocimiento, en temas tan sesudos como grandes números económicos y similares, pero sí en el día a día de lo que la idea puede representar; por de pronto (aunque no para toda Europa) una comodidad en el cálculo de lo que te gastas, al usar una única moneda. Creo que la convivencia entre los distintos países europeos y los diferentes sectores de los mismos es positiva: conocer a otro es comenzar a comprenderlo y respetarlo. Pero voy a centrarme en el ámbito universitario, excluyendo mi bestia negra, Bolonia, para contarles sobre el Programa Erasmus para alumnos. Ya saben, facilitar que un alumno pueda seguir parte de sus estudios en otro país de la UE.

Pues bien, me parece un desastre, pues genera problemas disfuncionales de difícil solución. ¿Por qué? Por la por otra parte recomendable libertad de las universidades a la hora de establecer sus planes de estudios. Desde un plan único para toda España cuando yo era estudiante universitario, pasando por la borrachera surgida como consecuencia de la implantación de la LRU (muy buena en otros aspectos, por cierto), estamos ahora en una situación intermedia, en la que se ha limitado (al menos en mi universidad) la opcionalidad u optatividad de las asignaturas … y poco más respecto a la borrachera citada.

Hoy en día, un alumno de Grado que pase un curso en otra universidad, bien europea o incluso española, va a encontrarse con que: (i) algunas de las asignaturas que cursará  no tienen el mismo nombre que en su universidad de origen; (ii) lo tengan o no, algunas de las asignaturas que cursará no tendrán los contenidos de otras asignaturas de su universidad de origen, y (iii) a pesar de todo ello, cuando vuelva a su universidad, le convalidarán (o como hayan querido bautizarlo ahora) todo lo que ha hecho fuera. ¿Y si con ello hay conocimientos fundamentales para asignaturas posteriores que no ha adquirido por esa falta de coincidencia de contenidos? Pues no pasa nada; y si pasa, se le saluda.

Nos encontramos así, en los últimos cursos de la titulación, con alumnos que, a pesar de no tener asignaturas pendientes de cursos precedentes, poseen conocimientos distintos, muchas veces incompletos e insuficientes, para los que estamos tratando de transmitirles (pues no olvidemos que el Plan de Estudios se construye de una forma piramidal, de modo que lo que se explica en un curso o semestre está basado en lo que se ha explicado en los anteriores). ¿Y que pasa? Nada, y si pasa se le saluda. La opción es que el alumno intente estudiar por su cuenta esos conocimientos que le faltan, o bien que su profesor dedique horas extra a explicárselos (pero, ¿qué profesor?¿El que lo explicó en el curso en que el alumno estuvo ausente, o el profesor que le está explicando la asignatura basada en los conocimientos que no tiene?). ¿Y está el alumno dispuesto a ello? Dependerá en buena medida del esfuerzo que le requiera. Dejémoslo ahí.

Sinceramente, el programa Erasmus es un buen programa de intercambio de estudiantes; les permite conocer otras estructuras universitarias, otras formas de estudio (y aprendizaje, que les gusta decirlo así a los talibanes de Bolonia), es enriquecedor y, muy especialmente, les permite conocer otras culturas. No sólo la del país en el que desarrollan su estancia, sino que ésta les permite establecer contactos con alumnos de otros países, contactos que a veces cristalizan en amistades y el contacto hace el conocimiento y la comprensión.

Pero, al mismo tiempo, hace falta una rigidez mayor en el reconocimiento de los créditos (la convalidación, vamos) que se haga. Una propuesta (discutible y discutida, claro) es que la estancia se limite al seguimiento de asignaturas de tipo optativo, que no constituyen, por definición y concepto, el soporte de otras asignaturas posteriores. Aunque siempre habrá excepciones, claro. Y no sigo porque está resultado ya muy largo.

P.S. Tras escribir lo de más arriba ahora salen los rectores proponiendo que no se sea tan exigente en la exigencia (valga la redundancia) de conocimiento del idioma del país de destino (alternativamente, inglés) para conseguir una beca Erasmus. Sin comentarios.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La Universidad y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Estancias Erasmus: ¿sí o no?

  1. jma dijo:

    En cuanto a mi autoridad en el asunto, fui coordinador Erasmus (de base) y trabajé cinco años en diversos países y lenguas europeos.
    Definitivamente, Erasmus sí, pero con alguna mayor exigencia ´´a priori´´ en cuanto a: 1) conocimiento de cierto nivel oral y escrito de la lengua del país o -seamos prácticos- inglés YA como ´´lingua franca´´; 2) garantía técnica (en base al expediente académico de partida) de conocimiento de la materia del “graduando” (¿se dice así o he sido poco transversal?). Hasta ahora Erasmus se ha utilizado por estudiantes medianos para completar créditos “difíciles” con las facilidades regaladas por los centros de acogida. Una buena preselección de ambos tipos puede permitir una dotación económica digna en beneficio de todos.
    P.S. Apostillando el PS del autor: los rectores (y sus equipos) son políticos y son como ´´los´´ políticos. Sin más comentarios, tampoco.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s