Nuestra relación

Ya van a ser ocho años desde que comenzó lo nuestro. Y así se ha mantenido, unas veces de forma más evidente, otras menos, esporádicamente, de forma aperiódica, pero desde el primer momento, una vez comenzó, nunca desapareciendo completamente.

Recuerdo cada uno de los episodios, cada uno de nuestros encuentros, con la ansiedad con que comenzaban todos y la sensación que no sé definir muy bien cuando terminaban. Recuerdo la sensación placentera, el ligero adormecimiento y los fantasmas que parecían caminar a veces a mi alrededor en algunos momentos de los mismos y que yo nunca llegaba a identificar ni entender a qué se debían, hasta que el adormecimiento pasaba. Recuerdo, por otra parte, la prisa que surgía para acabar cada uno de ellos, cada encuentro, para intentar recuperar una situación normal, que nunca ha vuelto. Los recuerdo con frecuencia, cada día. Cuando te veo intento evitarte, pero sé que cuando quieras atraerme lo conseguirás sin remedio. A veces te he visitado, no te he visto con otros ojos, parece que a veces quieres abducirme de nuevo entre tus alas; varias veces te he visitado, con el ¿temor? de que representase un nuevo comienzo. También te he de confesar que en este tiempo también he estado en otros lechos, tanto aquí como en otra ciudad, pero creo que ya te lo imaginabas. ¿Qué pasará en el futuro? No lo sé, pero estoy casi seguro que seguiremos así, con encuentros de distinta duración y sin frecuencia periódica, cada vez  más frecuentes y prolongados, hasta no sé cuándo. Y creo que no falta mucho tiempo, sólo depende de tí.

 

P.S. Tras leer este artículo (o entrada, no sé realmente cuál debe ser la denominación correcta) me he dado cuenta que los lectores morbosos habrán estado inmersos en la lectura entre líneas e identificando (o tratando de identificar) a los protagonistas de esta historia. Se lo voy a aclarar: el narrador soy yo, evidentemente; la relación es la mantenida con un hospital (en el que he entrado y salido varias veces, de forma  no periódica, en los últimos casi ocho años). Los fantasmas eran los auxiliares, enfermeros y médicos que veía entre sueños en la UCI. La sensación placentera era la consecuencia natural de la inyección de calmantes a través de una vía (acepción 12 en el DRAE). Las infidelidades corresponden a tratamientos quirúrgicos en otro hospital o centro sanitario de ésta y otra ciudad. La relación continuará, muy probablemente sí, pues cuando la salud decae lo hace habitualmente de forma irreversible, lo cual llevará a nuevos encuentros. Ineludiblemente. Así que siento defraudarles, dejen el morbo para otro día.

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2 respuestas a Nuestra relación

  1. rick2sam dijo:

    No; el blog comenzó hace cuatro años, al hilo del Mundial de Fútbol de Sudáfrica (aunque no te lo creas) y mis internamientos hospitalariss comenzaron en el 2006, hace ocho años, como indica el blog

  2. jma dijo:

    Pues yo pensé que hablabas de tu relación con los lectores del blog. Y deseo, naturalmente, que los encuentros y desencuentros a que tú te refieres hayan terminado. Y bien. Salut y força !

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