El balón de rugby

La playa no era muy grande, unos 200 m de costa de arena blanca y fina, lamida por un Mediterráneo cariñoso, suave, perezoso, con todos sus tonos de azul y poco profundo (había que caminar varios metros antes de que el agua te llegase a la cintura). A la derecha, tras otros 200 m de rocas descomunales, un espigón no hormigonado donde al atardecer algunos echaban el anzuelo e insertaban la caña entre las rocas, donde se podían encontrar lapas, cangrejos y dátiles de mar (Lithophaga lithophaga); más hacia el sur, a algo menos de dos leguas, el tómbolo que una vez fue sede papal, refugio de físicos nucleares y fortaleza de mercenarios castellanos, entre otros usos; detrás la fábrica de conservas que daba nombre a la playa urbana, cerrada ésta al norte, a la izquierda, por el espigón del vecino puerto pesquero.

Era junto a este espigón y cerca de la orilla, donde la arena ni estaba mojada ni quemaba, donde un grupo de cuatro jóvenes solía echar sus toallas. La rutina era muy sencilla, reducida a dos sesiones diarias de tres horas cada una de playa, tumbados en las toallas, nadando un poco y observando alrededor; quizá alguna partida de cartas y algún cigarrillo. Poca gente; aparte de los locales, sólo franceses (y francesas) y algún alemán despistado, aunque últimamente también llegaban aragoneses, churros en la jerga local. Un día llegó un Forastero, algo más joven que ellos y se acercó; enseguida entablaron amistad (o conocimiento) y se unió al grupo. A los pocos días trajo un balón de rugby, que causó cierta admiración por su peculiar e inesperada dirección al rebotar. Se dedicaron a jugar con el balón, aun no lo habían prohibido, bien en la orilla o en la parte de atrás de la playa, aunque aquí la arena estaba muy caliente.

Pasaba el verano y los jóvenes, con el Forastero añadido, seguían con sus juegos con el balón de rugby, alternados con los chapuzones; todos parecían ilusionados y divertidos con el balón de rugby. Poco antes de finalizar la temporada, el Forastero regaló el balón a los chavales locales; no a uno en concreto, sino a todos ellos a la vez. Al día siguiente, el que se lo había llevado a casa se lo olvidó, con lo que ese día no hubo juego; al día siguiente no lo encontró a la hora de salir de casa; otro día lo trajo, pero se quedó oculto por un toalla arrugada; e incluso estuvieron a punto de perderlo, semienterrado en la arena. Hasta que finalmente se olvidaron del balón de rugby, que nunca más apareció por la playa. El Forastero preguntaba a veces por el balón de rugby, pero no recibía otra respuesta más que “lo estamos bucando, pero no tenemos tiempo”; se sentía muy dolido, al ver la poca iniciativa de sus amigos,  incapaces de recordar y recuperar el balón de rugby con el que tan buenos ratos habían pasado. Ni siquiera algún chaval más joven que se incorporó al grupo a mediados del verano era capaz de mostrar el mínimo interés en el balón extraviado.

Finalizadas las fiestas  locales, ya casi al filo del mes de Septiembre, el Forastero volvió a su casa. Comunicó a sus amigos una fecha de ida un par de días posterior a la verdadera; de esta manera evitaba la despedida (algo se muere en el alma/cuando un amigo se va), pues en su opinión había sido un verano en vano, inútil, perdido, malgastado; se fue con pocos recuerdos, sólo y solo con su desazón, su desilusión y su desengaño por no haber sabido transmitir a esos  chavales locales el cariño a una cosa tan simple y divertida como un balón de rugby.

P.S. Los hitos de localización son correctos; la pelota de rugby existió. Todo lo demás es falso, … salvo alguna cosa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todo un poco y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s