Sepulcros blanqueados

En la pasada Semana Santa no he asistido a ningún desfile procesional ni tampoco los he visto por televisión; únicamente he visto alguna reseña de algunos de ellos y de ritos asociados a este tiempo litúrgico en las ediciones digitales de algún medio. Y de nuevo, como no podía ser de otra forma, me han venido a la memoria, al ver algunas imágenes, palabras leídas y oídas repetidamente (no olvidemos el tiempo en que uno ha crecido y ha sido educado). Especialmente aquéllo de sepulcros blanqueados, que puede encontrarse en el capítulo 23 del Evangelio de San Mateo (23:27-28):

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

Pero este capítulo nos deja muchas otras perlas aplicables a dichos escribas y fariseos (23:1-7):

Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.

Supongo que estas personas siguen a Papini (Gog) y confían en que la bondad infinita les salvará de las llamas del infierno, a pesar de sus pecados, pero no parece una actitud muy coherente, cuando esto es, precisamente, lo que toda religión debe buscar.

Hoy lo llaman postureo, incluso por algunos jóvenes que eran entrevistados en estos medios y que, tras asistir a algunos de estos desfiles procesionales u otros actos litúrgicos, al ser preguntados por aspectos básicos de aquéllo cuya celebración acababan de presenciar, demostraban su más supina ignorancia.

¿Realmente no se lo aplicaría usted a alguien conocido?

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todo un poco y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s