El gato

Es quizá, junto con el perro, el animal doméstico por antonomasia. Acompaña al hombre desde, según algunos, hace más de 9000 años. La pregunta es: ¿por qué? ¿Qué tiene de especial un gato para que nos hechice? No lo sé, sinceramente, pero el hecho está ahí.

Nunca hemos tenido gatos en mi casa; en su momento tuvimos perros. Y hablo en plural, no un perro y después otro, sino a veces varios perros a la vez y de distintas razas, desde el pastor alemán hasta el gran danés, pasando por los cazadores pointer, epagneul bretón, fox terrier de pelo duro y setter irlandés, hasta el temible dobermann. No quiero presumir, pero en su día supe de perros.

Por el contrario, de gatos nada de nada. Y no sé por qué. Parece más apacible, más “mimable”. Es difícil pasarse horas y horas acariciando el lomo de un perro, pero es fácil pasarse horas y horas acariciando el lomo de un gato. Recuerden cierta escena de una de las entregas de El Padrino en la que aparece Marlon Brando acariciando a un gato.

¿Y por qué nos gusta (a quien le guste) acariciar un gato? Me imagino que por la suavidad de su pelaje. Bueno, es cierto que no necesariamente el pelo de todos los gatos tiene que ser suave e incluso es preciso que el de otras especies o especímenes puede serlo más, pero ¿creen ustedes que un conejo tiene el pelo más suave que un gato? ¿Sería tan agradable acariciar un conejo como acariciar un gato? Cierto que el conejo no es habitualmente un animal de compañía (aunque en algunos casos sí parece serlo), pero pueden ustedes hacer la prueba: un gato a un lado y un conejo al otro y suponiendo la misma sensibilidad en ambas manos, acaricien a los dos y luego cuéntenme qué sienten, si existe diferencia y a favor de quién. Y quizá también pueden acariciarlos consecutivamente, para poder asignar lo percibido a uno u otro pelaje, más suave el del gato (habitualmente) que el del conejo.

Porque no cabe duda que al acariciar a un gato (o a un conejo), éste se relaja, pero ¿no ocurre algo parecido con el acariciador? ¿O éste sólo lo hace en beneficio del acariciado? La verdad, no tengo experiencia en muchos animales como para saberlo. Aunque seguramente sera más agradable acariciar a un gato, calladito, quizá mirándote con esos ojos enigmáticos y muy serio, que acariciar a, por ejemplo, un perro que, aunque mínimamente, estará seguramente jadeando y babeando. Lo importante, de todos modos, es que el animalillo sea agradecido y de alguna manera, a su modo, te devuelva las caricias que tú le has hecho.

Ea, ya tenemos bastante de perros, gatos y conejos por hoy. Pero no olvidemos a aquéllos que prefieren como animal de compañía a un hámster, una boa o un loro. De todo, vamos.

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