Sofía

¿Han leído ustedes El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder? Se lo recomiendo. Quizá porque en su momento no estudié Filosofía (ya saben, distintos planes de estudios, distintas modalidades de Bachillerato, etc.), leerlo posteriormente me sirvió para tener una idea, aunque sucinta, sobre la Filosofía. También es posible que al leerlo sin hacerlo por obligación (en plan alumno) entrase más en su contenido y no simplemente tratase de memorizarlo.

De todo lo que en ese libro se recoge, hay un apartado, muy breve, que me llamó la atención. Está muy al final del capítulo dedicado a Marx. He aquí el fragmento:

“–Pero volvamos a lo de la justicia. Dijiste que Marx opinaba que la sociedad capitalista era injusta. ¿Cómo definirías una sociedad justa?
–Un filósofo moralista inspirado por el marxismo, John Rawls, intentó decir algo al respecto con el siguiente ejemplo:
Imagínate que eres miembro de un consejo muy serio que va a elaborar todas las leyes de una futura sociedad.
–Me encantaría estar en ese consejo.
–Tendrían que evaluar absolutamente todo, pues nada más haber llegado al acuerdo y haber firmado las leyes se morirían.
–¡Qué dices!
–Pero después volverían a despertarse inmediatamente en esa sociedad para la que elaboraron las leyes. El punto clave es que no tendrían la más leve idea sobre qué lugar ocuparían en la sociedad.
–Entiendo.
–Una sociedad de ese tipo sería una sociedad justa. Porque habría surgido entre «hombres iguales».
–Y mujeres.
–Es una condición evidente. No se sabría si se iba a despertar como hombre o como mujer. Como habría el cincuenta por ciento de probabilidad, esto significa que la sociedad sería igual de buena para las mujeres que para los hombres.”

¿Qué les parece? Idealista, ya sé, impracticable, ya sé. Pero quizá sea “aproximable”, es decir, que de alguna manera, al tomar decisiones éstas deben ser siempre relativas a temas que no nos afecten, si de esa decisión se desprenden beneficios para nosotros. Por supuesto que existen reglas para evitarlo, pero esas reglas son siempre circuncidables. Existen, por ejemplo, las causas por las que hay que abstenerse para formar parte de tribunales y selección de personal (en lo público, me refiero). Pero en algunas ocasiones no es así. ¿Un ejemplo? Aquí lo tienen: hay que discutir las condiciones laborales de un colectivo y las promociones a las que los miembros de ese colectivo tiene derecho. ¿Se abstienen de participar en la comisión que eso decide todos los miembros que pueden resultar beneficiados por la decisión? La respuesta es: NO. Hay incluso miembros de ese colectivo que al llegar a la reunión de la comisión su única pregunta es “¿Qué hay de lo mío?”

Les supongo la imaginación suficiente para que identifiquen sin duda alguna a qué situaciones y a qué colectivos me estoy refiriendo. Pues a veces, a pesar de que el concepto del colectivo es correcto, no lo son sus componentes.

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