¿Debemos fiarnos?

Hay personas o instituciones en las que uno confía, pero que llega un momento en que se plantea seguir haciéndolo. Es muy fácil caer en argumentos ad hominem cuando encuentras, por ejemplo, un error o metedura de pata importante en un texto. Si es así, ¿debemos creernos todo lo otro recogido en ese texto? ¿O el error sólo ha afectado a ese fragmento que hemos identificado? Juzguen ustedes mismos:

vitaminicoSe trata del prospecto de un complejo polivitamínico de uso muy popular. Existen distintas presentaciones, para adultos en general, para hombres, para mujeres … Y en las instrucciones sobre cómo tomar una de ellas, específicamente para hombres, puede leerse … bueno, ya lo ven ustedes: “Si está embarazada o en el periodo de lactancia …

Les recuerdo que el prospecto es para un producto que se anuncia específicamente para hombres. No sé si es aplicable a “hombres embarazadas”. Quizá se trate de un prospecto general, pues la misma empresa comercializa un complejo polivitamínico similar, pero específico para mujeres. Pero si fuese un prospecto general, no debería poner “… HOMBRE”, ¿no creen?

Y lo dicho: Si en este párrafo hemos encontrado este gazapo, ¿nos debemos fiar del resto del prospecto? ¿Sí? ¿No?

P.S.: Mediante el uso de un popular líquido corrector he eliminado el nombre del producto; se encontraba justo delante de la palabra “HOMBRE”, que aparece dos veces en el texto mostrado.

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