Adiós; fue bonito mientras duró

Ya sé que el título está muy manido, pero eso no le quita validez y hoy quiero ser sincero, contigo y conmigo, y no seguir con esta patraña, con este postureo que llevamos ya desarrollando durante varios años.

Al principio pensé que esto podría funcionar, que podría suponer un revulsivo para nuestras vidas, tanto la tuya como la mía, aburridas en su propio sí, pero quizá un revulsivo enervante, desafiante en el conjunto nuestro. Creímos encontrar cierta química, cierta afinidad, que nos permitía avanzar con beneficios para ambos, gustándonos mutuamente, sin ese pretendido altruismo del que siempre se presume en este tipo de relaciones.

Pero no, no puedo continuar. Quizá te lo debería decir en privado, solos, desarrollando mis razones (quizá para tí excusas sin razón), pero he decidido hacerlo públicamente, para que así todas las personas que sigan estas páginas sean testigos de que esta relación ha terminado, que nunca más van a vernos caminar por el mismo sendero, pretendiendo objetivos comunes.

Dicen (aunque ya sabes la credibilidad que se puede dar a este tipo de comentarios) que estoy influyendo negativamente en tu porvenir profesional; quizá otros también, pero no quiero ser causante de tus males, aunque tampoco creo ser, si eso es verdad, el único culpable, porque desde mi punto de vista has cambiado. Y mucho. No puedo estar de acuerdo con tus pretensiones, no puede darte lo que tú quieres, lo que tú me pides.

Me dicen que soy demasiado exigente, que debo ser un poco más condescendiente, que no se puede ser intransigente, al menos en el nivel en que yo lo soy. Pero en esto no puedo cambiar. Y me duele dejarlo. Por mucho que quiera y por mucho que esté bien contigo, lo que ahora me pides y sugieren supera todo lo que yo puedo admitir; lo que hoy algunos llaman líneas rojas que no deben traspasarse. Me duele porque me había acostumbrado a tí, descubriéndote cada vez; con cada renovación, con cada pequeño cambio, creía que estábamos compenetrándonos cada vez más, y que la nuestra iba a ser una relación prolongada.

Pero no puede ser. Como te digo, creo que eres tú quien ha cambiado, más que yo, pues yo creo que me mantengo en el mismo sitio, con los mismos objetivos, ofreciéndote siempre lo mismo, con las pequeñas innovaciones que cada vez puedo permitirme y tú me demandas.

Creo que uno puede y debe exigir en función de lo que uno ofrece; tan malo es no ofrecer nada y pedir todo, como ofrecer todo y no dar nada a cambio. Y tú sabes que yo me vuelco.

Lo siento, mi querido máster. Siempre me volcaré en mis clases, siempre ofreceré todo aquéllo que soy capaz de dar, pero, como contrapartida, siempre demandaré de mis alumnos que me devuelvan, digerido, todo aquéllo que yo les he dado. No caeré en el aprobado general, sin exigencias a los alumnos, que tienen, en mi opinión, la obligación de demandar al profesor TODO, lo máximo que éste les puede ofrecer y responderle consecuentemente. Así que, mi querido máster, me despido, ya no participaré en tí, ya no seré nada de tí y tú no serás ya nada para mí. Sé que hay otros como yo, pero si hay otros – que los hay -, que con su inanidad y egoísmo, quieren regalarte a aquéllos que se quejan de que “hay que estudiar para aprobar”, no me preocuparé. Con esta retirada me considero eximido de cualquier responsabilidad sobre tu futuro, que deseo que no sea una progresiva pérdida de la calidad de la que, sorprendentemente, todos, incluidos  los acomodaticios, nos quejamos. Con razón deberíamos llamarlo “College” y no “Universidad”.

Por supuesto, también me alegraré si esto te sirve para conseguir un éxito.

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Una respuesta a Adiós; fue bonito mientras duró

  1. José Mª Alvariño dijo:

    Quizá no fue un College todos sus 8 siglos de existencia (iba a poner vida) pero, en efecto, en los años que la hemos conocido esta USAL tiende a la inanidad. Nuestra propia experiencia y las cifras macroscópicas (rankings y ya no solo de Shangai, mundial, también, v. gr., de Valencia, frente a rivales nacionales) demuestran su deriva hacia la irrelevancia. En vez de fastos por la supervivencia, refundación con otras reglas sería pertinente.

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