Mujer con florero y perejil

Si yo me dedicase a la pintura, pintaría un cuadro con este título. No abstracto, sino figurativo, pero no fotográfico.

Si ustedes analizan el título, verán que es reiterativo. Hay algunas personas que son el perejil de todas las salsas; otras que están siempre presentes en todo, en cualquier escenario, como un florero y algunas que, como la dama de la que nos cantaba Cecilia, pretendían ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro, todo a la vez.

Hasta que hemos sido invadidos por la cocina de fusión y la comida deconstruida, no había salsa que se preciase que no tuviese perejil en su composición. De ahí que a una persona que estuviese en todas las cosas, o pretendiese estar y figurar en todas la cosas, se le tildase de “perejil de todas las salsas”.

Lo del florero también tiene su explicación. Hace algunos, más de 20, años, estábamos elaborando el reglamento para un órgano colegiado (¿a que queda bien?) que podía ejercer algunas de sus funciones en comisiones delegadas; pues bien, alguien propuso que el secretario del órgano colegiado formase parte también de todas esas comisiones, lo cual permitiría una buena comunicación entre las partes y el todo (ustedes me entienden) y alguien comentó “como un florero, que está en todos los sitios”. Bueno, yo no sé si el florero, o un florero, está en todos los sitios, pero sí es cierto que cuando imaginamos una sala de estar, un salón o incluso un cementerio, el florero no falta nunca, solamente sí debe faltar en un hospital, en donde no es recomendable dejar flores (ni en sus floreros o fuera de ellos) en las habitaciones de los enfermos, por mucho que nos empeñemos en mandar rosas a las parturientas (aunque no se llamen Sandra).

¿Y qué me dicen ustedes de la canción de Cecilia? ¿No la recuerdan? Les pongo aquí algunos fragmentos de la letra:

Puntual cumplidora
del tercer mandamiento
Algún desliz inconexo,

Y si no fuera por miedo
Sería la novia en la boda,
El niño en el bautizo,
El muerto en el entierro,
Con tal de dejar sello.

Conversadora brillante en cóctel de 7 a 9
Hoy nieva, mañana llueve,
quizás pasado truene,
Envuelta en seda y pieles.
Devoradora de esquelas,
partos y demás dolores
Emisora de rumores,
asidua en los sepelios
De muy negros lutos ellos.
El sábado arte y ensayo,
el domingo en los caballos
En los palcos del real,
los tés de caridad
Jugando a remediar

¿La ven? Bueno, no quiero ser sexista, pues es evidente que el comentario (que no crítica, ¡líbreme el cielo!) es igualmente aplicable a mujeres que a hombres. ¿Lo ven?

P.S: Acabo de recordar que en cierto momento sí pinté un cuadro, sin florero ni perejil; incluso lo vendí y terminó colgado de la pared de un bar o una disco, este detalle ya no lo recuerdo.

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