El córner

En inglés, como ustedes saben, significa “esquina”. En el deporte del fútbol es el tiro del balón por parte del equipo atacante, desde uno de los extremos de la línea de fondo del equipo defensor, tras que el balón haya sobrepasado esta línea habiendo sido tocado en último lugar por un jugador del equipo defensor (sin aliento me he quedado).

Pues bien; recuerdo un jugador (decían que era bueno) con el número 9, de un equipo que se cree el rey del mambo, que, sin necesidad y estando en posesión del esférico, se iba hasta “el banderín de córner” y allí se quedaba, esperando que un defensor cargase sobre él y lanzase el balón fuera por la línea de fondo, para así poder tirar un córner, que por lo visto lo hacía de maravilla.

Es decir, el tal “9” se ponía en peligro para ser atacado y, como consecuencia, poder, en cierto modo, lamentarse del ataque y salir beneficiado del error del atacante y la sanción sobre éste.

¿No les suena? Casi como el hundimiento del Maine, vamos.

Conozco mucha gente que hace eso. Por ejemplo, si hay un pequeño sitio para aparcar, hacerlo, aunque el vehículo quede muy expuesto a ser rozado por otros vehículos que circulan ¡Oh, me han rayado el coche! ¡Indemnización, indemnización! Y la consiguen.

Luego está el otro (¿o es el mismo?), que  te está tocando las narices continuamente y tú aguantas estoicamente, te contienes, no saltas, hasta que llega un momento en  que no puedes más y explotas, mandándolo a donde se merece ¡Oh! ¡Me ha insultado, me ha acosado, me ha insultado! ¿Y quién se lleva el castigo? Usted, que ya no podía más y ha preferido eso a que le dé un patatús.

El que interrumpe continuamente un acto, reunión, clase, etc., con preguntas u observaciones que no merecen ni respuesta; el moderador, pacientemente, le concede una vez y otra también el uso de la palabra, hasta que otro de los participantes se queja de las continuas y estúpidas interrupciones. Entonces nuestro protagonista se queja !Estoy en el uso de la palabra! !Moderador, defiéndame, que estoy siendo atacado en pleno uso de mis derechos!

Pues sí, así es. Y yo, cada vez que observo estas situaciones (cada vez menos, pero no porque no se den, sino porque no asisto o me ausento de reuniones en las que se producen) me acuerdo de  aquel equipo que todavía se cree el rey del mambo, de aquel número 9 del que dicen que era buen jugador  y que, aun estando en posesión de la pelota, no se dirigía a puerta para intentar marcar un gol y cooperar a la victoria de su equipo de una forma limpia y deportiva, sino que se dirigía, zorruno él, al córner para ser atacado y terminar ganando. Zorrunamente.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en De todo un poco, La Universidad y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El córner

  1. Pingback: El cuñexit | Rick2sam's Blog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s