El parto de los montes

Original de Esopo y revitalizada por Samaniego, se trata de una fábula. Tras multitud de gritos y aspavientos, los montes dan a luz … un ratón.

Tenemos hoy en día, alrededor y no tan lejos, numerosos montes que se encuentran en estado grávido y próximos a explotar, liberando a su cachorro. Nos cuentan desde todos lados los problemas que la preñez les crea, lo difícil, aparatosa y costosa que está siendo la gestación, sin dejar de presumir de “lo guapo que va a salir mi niño” y que esperemos, esperemos a verlo, pues va a ser la sorpresa de todos los que lo vean.

Nos hablan de acuerdos, comisiones, se hacen fotos, se adueñan de portadas de periódicos y primeras noticias en los digitales. Todo va a ser maravilloso, fíjense ustedes lo que los montes nos estamos esforzando para que ustedes se maravillen y disfruten del esplendor con que todos vamos a lucir en y tras el parto.

Y hemos de tener en cuenta que tanto esfuerzo no será baladí, pero va a dejar a nuestros montes completamente agotados, aunque empachados luego de dulzura y orgullo. Precisarán por tanto, de momentos, días, semanas e incluso meses de merecidísimo descanso para recuperarse, complaciéndose, eso sí, en el resultado de su obra, que habrá de sorprender a multitudes. Nada será la Expo (ninguna de ellas) ni los Juegos Olímpicos (ninguno de ellos), nada, absolutamente nada, en comparación con lo que nuestros montes nos parirán, con lo que nuestros montes nos regalarán para que lo recordemos, lo alabemos y se lo agradezcamos por los siglos de los siglos.

Es, por tanto, hora de que los animemos, los ayudemos y promocionemos, para que tengan toda la ayuda que se merecen y mucha más; es el momento de desearles, como se dice en Andalucía, “una horita corta” en ese trance paritorio. Pues no hay que olvidar que nosotros nos lucraremos de todos los beneficios que su obra, su magna obra, nos deparará. Inimaginable, vamos.

En fin, después de tanto bombo, platillo y fuegos artificiales, esperemos que los fastos del octavo centenario sean algo más que el ratoncillo que parieron los montes en la fábula de Esopo y no se limite a más sesiones de fotos para llenar más si cabe la página web de la institución y los periódicos locales.

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Una respuesta a El parto de los montes

  1. clavileño dijo:

    solo espero que el parto sea sin epidural

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