La caverna deportiva

Aunque pueda parecerles que me refiero con lo de caverna al apelativo habitualmente utilizado por los medios de izquierda para referirse a los de extrema derecha (hace algún tiempo se utilizaba búnker), no voy por ahí, como casi siempre ocurre con los títulos y los contenidos de estos comentarios. Me refiero a la caverna en el sentido más platónico de la palabra, ya saben.

En estos días he hablado con un amigo sobre la enorme cantidad de personas, jóvenes y no tanto, que lucen tatuajes en su piel. Él me comentaba que es consecuencia de que un gran número de futbolistas-estrella los llevan y el inevitable mimetismo de las masas para estar al día o para sumarse a cosas porque se llevan, pues hace el resto. Yo le dije que no, que hay mucha gente tatuada y la había ya antes de que estos hiperasalariados se dedicasen a tatuarse como descosidos. Además, también tengo mis dudas, le manifesté, sobre si estos señores (sus ídolos) realmente imponen la moda o son también seguidores de la misma.

Me pareció que mi amigo (que lo es, no les quepa la mínima duda) vive en un mundo paralelo en el que lo único importante parece ser el fútbol. Liga tres o cuatro días a la semana, champions, eurocopa, supercopa, mundial, mundialito, …, la biblia en verso, vamos. Vive tan encerrado, tan rodeado por el fútbol, que ha llegado a olvidar que existen otras cosas, otro mundo, y todo lo que ve, todo lo que siente, lo relaciona inevitablemente con el fútbol, con las sombras que ve en su caverna, pues no puede ver otra cosa, hipnotizado como está por el citado deporte.

Le dije que existían otras cosas y entonces me dijo si es que me refería a los juegos olímpicos (él dijo “olimpiadas”, palabra que casi no se utiliza, como caudillo o generalísimo, que él sí que utiliza). Le dije que no, que, quizá desgraciadamente y a pesar del encomiable esfuerzo por parte de algunos de estos deportistas, los juegos olímpicos me importan bastante poco, sino que yo me estaba refiriendo a otras cosas, como la música, los libros, algunas películas, incluso algunas series de televisión, … Enmudeció, ciertamente, y cambió de tema.

¿O soy yo quien vive en un mundo paralelo? ¿He cruzado inconscientemente un agujero de gusano y me he trasladado a otro mundo? Ya saben que ese agujero de gusano funciona en forma parecida al efecto túnel: El agujero de gusano dobla el espacio-tiempo para acercar e incluso unir dos partes separadas distancias enormes para facilitar un viaje hasta al otro lado, mientras que en el fenómeno cuántico conocido como efecto túnel una partícula viola los principios de la mecánica clásica, penetrando (atravesando) una barrera de potencial mayor que la energía cinética de la propia partícula. Quizá ustedes opinen que ambos fenómenos no se parecen en nada, pero yo creo que sí, aunque uno pertenezca a la Ciencia y el otro parece ser que no.

No lo sé. No sé realmente si he atravesado ese agujero de gusano o, simplemente, vivo en otro tipo de caverna distinto al de mi amigo, pues aunque coincidimos en muchas cosas, en otras parece que incluso hablamos lenguajes distintos.

Tendré que consultar a alguno de los protagonistas de TBBT.

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