¿Son nuestros nuestros sueños?

Parecería que sí, pero me parece que no, debido a la cantidad de personajes que habtualmente se cuelan en nuestros sueños. También sería muy aburrido un sueño en el que estuviese uno solo. Y de esa gente que se nos cuela, hay de todo y marcan una gran influencia sobre el desarrollo del sueño. Les cuento.

Hace unos días me ví trasladado a una universidad británica, inglesa para más datos, en la que (en el mundo real) pasé un año como investigador postdoctoral hace casi 40 años. Resulta que, ahora, fuí para defender mi tesis doctoral. Se hace sin la parafernalia que acompaña usualmente a este acto en España o Portugal; en mi caso consistió en una breve entrevista con dos profesores, uno de aquella universidad y otro externo. Cuando terminó apareció una persona, muy amiga mía, a la que no conocí (en el mundo real) hasta casi diez años de volver de aquella universidad y con quien no he estado nunca en ella, aunque me consta que esa persona sí estuvo allí hace algunos años (me trajo una corbata, aunque yo le había encargado una bufanda)). Dijo que había venido a acompañarme en ese trance (se lo agradecí enormemente) y después lo celebramos juntos y luego volvimos a recoger los documentos que acreditaban que yo había superado el examen; ahí estaba tambien el profesor bajo el que trabajé, en el mundo real, hace casi 40 años. En esos documentos, no sé por qué, yo estaba asociado a una universidad española en la que nunca he estado, pero eso no era relevante. Al salir no aparecimos en los verdes jardines que rodean a la universidad, sino en un amplio salón, casi una catedral sin columnas, en el que se estaba celebrando un congreso (no sé de qué) y ahí estaban cuatro (sí, cuatro, como los jinetes del Apocalipsis) profesores italianos a los que yo conocía, de diversas universidades italianas y que no necesariamente se conocían entre sí. Estaban asistiendo al congreso y me invitaron a participar (el tema me era ciertamente afín). Pero creo que no me quedé, preferí salir a pasear con mi acompañante porque, ahora sí, al salir de ese inmenso salón, ahí estaban los prados (verdes, claro, recuerden que estamos en el Reino Unido), el río, los autobuses rojos, …

¿Quién crea nuestro sueños? ¿Quién les añade personajes? ¿Quién nos incrusta recuerdos? ¿Son realidades pasadas? ¿Son premoniciones? Y esa gente que se cuela en nuestros sueños, ¿influye en nuestra conducta en la vida real? O ¿qué es real, la vida real o la vida en el sueño? Calderón de la Barca aparte, claro.

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