La gran utilidad de algunas pequeñas cosas

Seguro que usted es de los que recicla; tiene en su casa varias bolsas, quizá incluso de diversos colores, para separar los papeles de las latas de cerveza y los botes de plástico de los residuos orgánicos (Otra prueba más de la ignorancia supina de nuestros líderes, pues el plástico del que están fabricadas esas botellas es orgánico; pero, en fin, …). No se olvide, claro, de separar los tapones de las botellas de plástico y de los tetrabriks.

Probablemente no llegue al extremo que se da en el Reino Unido, al menos en Inglaterra, con este tema, en donde cada vivienda unifamiliar tiene en su jardín cuatro (sí, cuatro) cubos de tamaño más que regular: verde, negro, azul y gris cuyo contenido se recoge cada una (verde), dos (gris) o cuatro (negro y azul) semanas, en cada zona un día distinto de la semana; pueden ver un detalle en la figura adjunta y ampliar la información aquí.

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Pero usted lo hace a su medida; probablemente la típica bolsa negra para los residuos de comida, una bolsa grande de papel (procedente de alguna tienda de ropa fashion para que así, grande, al lucirla por la calle, usted también haga propaganda de la marca) para el papel y el cartón y una bolsa de plástico (reusada de las que ahora nos venden en los supermercados) para las latas y plásticos.

El problema viene cuando usted lleva sus residuos al contenedor del barrio. El entorno del mismo suele estar más que sucio (se acumulan también, habitualmente, colchones rotos, alguna mesilla de noche, una silla de jardín, etc.), aparte de cacas de perro de vecinos irresponsables; echar la bolsa negra en el contenedor gris no suele presentar ningún problema, siempre que usted tenga la fuerza suficiente para levantar la tapa, bien con la otra mano o con el pie; echar la bolsa de latas y plásticos en el amarillo tampoco suele ser problemático, pero ¿y el papel? El contenedor azul tiene una ranura de unos 12-15 cm con una tapadera”batiente” que usted debe mantener abierta para introducir los papeles, cosa casi imposible si usted no deja la bolsa en el suelo, cosa que no hace, pues ésta se ensuciaría sensiblemente y es, precisamente, la única bolsa que usted puede reutilizar para su nueva ración de papel y cartón.

La solución, como casi siempre, nos la da  un humilde componente de su bolsa de papel: el rulo (pequeño cilindro hueco) del rollo de papel img_4614higiénico; seguro que en su “ración” de papel a reciclar hay por lo menos uno. Pues bien, cójalo y póngalo como se indica en la foto (se puede hacer con una sola mano, mientras en la otra tiene usted la bolsa del papel). De esa manera, el batiente queda fijado, dejando una rendija suficientemente amplia como para introducir todo el papel en el contenedor. Cuando termine, simplemente empuje el rulo (con cuidado de no pillarse los dedos) y éste caerá dentro del contenedor. Ya puede usted ahora volver a su casa con la bolsa dispuesta y limpia para poder almacenar más papel y cartón a reciclar. Y algún rulo más.

De nada.

 

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Una respuesta a La gran utilidad de algunas pequeñas cosas

  1. clavileño dijo:

    y es que la mierda es mierda…mientras no te paguen por ella. entonces pasa a tener el respetable nombre de “material reciclable”. y por cierto, ¿este “rulo” no serviría para arreglar los cimientos de insignes edificios del pueblo de lázaro?

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