El certificado

Al menos en lo que yo sé, la asistencia a clase en la universidad no es obligatoria hoy en día, aunque la tan alabada evaluación contínua pueda requerirlo. Cuando yo era estudiante sí lo era para los alumnos oficiales, pero si faltabas más de seis horas a clase  (y había clases los sábados) de una asignatura de 3 horas/semana, pasabas a ser alumno libre, con derecho a examen, pero no a asistir a clase.

Ahora parece que no. Además, cuando se celebra algún examen, casi siempre hay algún alumno que te dice “Por favor*, ¿me puede dar un certificado donde conste que me he presentado? Es que estoy trabajando y es para justificar mi ausencia en el trabajo hoy”. Otros te dicen “Por favor*, ¿me puede dar un certificado donde conste que me he presentado? Es que por el examen he faltado a clase en la Escuela de Idiomas y allí la asistencia es obligatoria”.

Esta actitud llevaba de los demonios a un buen amigo mío (Jesús, esto sigue igual en este aspecto). Resulta que estamos matriculados en la universidad y en la Escuela de Idiomas, pero a ésta nos preocupamos de asistir y a aquélla no (aunque la asistencia en este curso a mis clases considero que es muy alta, algo así como el 75% de los alumnos matriculados). ¿Por qué? ¿Porque lo que explican en la universidad ya nos lo sabemos todo y no necesitamos asistir a clase? No, pues muy frecuentemente estos mismos alumnos que no asisten a clase son los mismos que luego te vienen con “¿Puedo ir a su despacho a que me explique unas cosas que no entiendo?”. Es decir, como al señorito no le apetece venir a clase, tengo que explicar dos veces lo mismo, tengo que darle una clase particular que él no paga. Y no es que no lo entienda porque no haya comprendido mis explicaciones en clase, sino que al no haber asistido a ésta, pues no sabe de qué va la película.

Y ¿por qué? ¿Porque en la Escuela de Idiomas pagamos más y en la universidad menos y hay que aprovechar el dinero? Malo si ése es el concepto, pues en la universidad pagamos todos el 80% de la matrícula de este fulano con nuestros impuestos (ya lo he repetido en este blog en varias ocasiones) y a mí, como contribuyente, me molesta este menosprecio a (y mal uso de) mis impuestos.

Tengo un amigo, no sé si ya se lo he contado, que cuando un alumno le pedía que le aclarase algunas dudas, le pedía que acudiese a su despacho con los apuntes, notas de clase, ejercicios de problemas, etc. Y si el alumno concurría con fotocopias de los apuntes, no con los originales que él hubiese, en su caso, tomado en clase, no le explicaba las dudas y simplemente le decía que eso ya había sido explicado en clase. Y si no había asistido, era su problema y su responsabilidad.

 

 

* Bueno, lo de “Por favor” y el tratamiento de “usted” es un decir y poco frecuente.

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Una respuesta a El certificado

  1. clavileño dijo:

    y es que hay mucho profesor blandengue desde secundaria. mejor eso que otras cosas que se me ocurren.

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