Poco a poco

Ya saben ustedes que no soy demasiado aficionado al deporte; ni a practicarlo ni a ver cómo otros lo practican. A pesar de ello, ha habido varios periodos en los que he estado machacándome de forma continuada por más de un par de años en un gimnasio. Y ahí he podido comprobar cómo la gente se aproxima poco a poco a los límites u objetivos que se marca. Por ejemplo, si es levantamiento de pesas o ejercicios con mancuernas, comienzan con poco peso y poco a poco lo van subiendo, hasta alcanzar su límite. Lo mismo podemos decir de los otros aparatos comunes en un gimnasio, diseñados para el desarrollo de diversos músculos del cuerpo, a base de aumentar progresivamente la fuerza contra la que hay que aplicar el esfuerzo del gimnasta y el número de veces que éste repite el ejercicio.

También, por ejemplo, en otros deportes al aire libre, aunque aquí más lo creo que lo he visto. Por ejemplo, un corredor de maratón (bien sea profesional o aficionado) comenzará por correr primero un par de kilómetros y, una vez convencido de que puede hacerlo sin echar el bofe, aumentará a tres, cuatro, … kilómetros, hasta el tope que se marque (el maratón, la media maratón, … lo que su ayuntamiento u ONG en particular organice). Lo mismo que los espeleólogos, especialmente los dedicados al espeleobuceo, pues para los kársticos y volcánicos el esfuerzo es aparentemente menor.

Y qué me dicen ustedes de los escaladores: para llegar a escalar alguna de las cimas del Himalaya habrá que empezar con los Arapiles y luego ir subiendo la cota progresivamente.

Lo mismo debe ocurrir, me imagino, con la gente que participa en esos concursos tan “genuinamentre americanos” como quién se come el mayor número de hamburguesas en un tiempo prefijado, o quién es capaz de beber más chupitos por minuto, competición que se ha adueñado también de algunos de los bares de copas especializados en guiris (3ª acepción del DLE) y similares en esta (y me imagino que otras) ciudad.

Hoy en día que tanta gente se dedica a caminar para hacer ejercicio, lo normal es comenzar con recorridos cortos e ir ampliándolos progresivamente. En este ejemplo particular, creo que lo mejor es caminar en círculos (¿por qué se dice caminar en círculos si cuando uno camina lo que describe son líneas, pero nunca superficies?) y, una vez estás acostumbrado al de un tamaño en particular, pasar a otro de mayor radio y así progresivamente, hasta alcanzar el círculo (o circunferencia, creo) del tamaño deseado.

Cuando te plantees un reto intenta conseguirlo entrenándote en varias etapas, con retos algo menores, hasta llegar a aquél en el que realmente estés interesado. De esta manera no tienes nada perdido: si el último escalón de tu reto te resulta inalcanzable (o inabarcable, según los casos), siempre te quedará la satisfacción de haber conseguido el penúltimo. Aunque os obvio que sólo el vencedor es recordado; el segundo de la competición es olvidado muy rápidamente.

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