Tomando te-té

Diversos medios han informado en su momento sobre la próxima aceptación por la RAE de “iros” como equivalente a “idos”, aunque (eso sí) la primera sería una forma vulgar y la otra una forma culta. Pueden ustedes leer aquí la noticia más y mejor (y mucho, como diría nuestro ínclito presidente) desarrollada. Por cierto, que  no hay que olvidar también la opción “Si me queréis, ¡irse!“, de Lola Flores.

No soy quien para ir en contra de lo que tan doctos señores decidan, pero sí tengo derecho (supongo) a expresar mi opinión. Y ésta es que la RAE le está haciendo un flaco favor a la cultura. Ya he vertido aquí mi opinión sobre la equivalencia de sonidos (el sonido de la “b” era bilabial, el de la “v” era labiodental; ahora las dos son lo mismo, aunque no sé qué, y alguien habrá que coloque sobre su automóvil una vaca creyendo que coloca una baca), la desaparición de la tilde que diferenciaba el adjetivo demostrativo (este, ese, aquel, …) del pronombre demostrativo (éste, ése, aquél), “sólo” equivalente a “solamente” y “solo”, no equivalente, … en fin, una serie de, en mi opinión, tropelías. Sí, nos cuentan que el contexto y otras cosas, pero en el aprendizaje de la lengua el remitirnos al contexto es cuanto menos complicado y confuso.

Acéptenlo si quieren jocosamente, pero hay por ahí una canción o tonada titulada Tomando té con, entre otras, las estrofas que aparecen en la parte izquierda de la tabla. Léanlas ustedes en la forma en que aparecen en la parte derecha, para que sepan lo que se les viene encima cuando se elimine, debidamente autorizado por la RAE, la tilde de “” para dejarlo en el pronombre “te” (y juntando algunas palabras, cosa que no he hecho en el texto, pero que ustedes pueden suponer). No se sorprenda; todo se andará.

No puedo tomar café,
porque el café me quita el sueño,
Sólo puedo tomar té,
porque tomando té me duermo.El doctor que a mi me ve
exclama con mucha guasa
que yo sólo sanaré
cuando té tomé en la casa.

El efecto: té tomé
y tan dulce lo sentí

que estaría todo el día
que estaría todo el día
tomando té
tomando té

que estaría todo el día
que estaría todo el día
tomando té
tomando té

No puedo tomar café,
porque el café me quita el sueño,
Sólo puedo tomar te,
porque tomando te me duermo.El doctor que a mi me ve
exclama con mucha guasa
que yo sólo sanaré
cuando te tome en la casa.

El efecto: te tomé
y tan dulce lo sentí

que estaría todo el día
que estaría todo el día
tomando te
tomando te

que estaría todo el día
que estaría todo el día
tomando te
tomando te

 

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Pelotón de cabeza

Ya saben ustedes que los medios intentan informarnos de lo que ocurre o hay por ahí. En cuanto ocurre un hecho, habitualmente intentan informar lo más pronto posible, pero hay ocasiones en las que, inexplicablemente, algunas noticias nos llegan con bastante retraso (o no nos llegan), quizá porque se considere que no son noticias de impacto. O bien porque las guarden o se las reserven para publicarlas durante el cruce del desierto veraniego, habitualmente con menos noticias de impacto.

El 23 de Julio  un medio electrónico nacional ha recogido una noticia publicada originalmente el 3 de Mayo por Thomson Reuters, según la cual once universidades españoles están colocadas entre las cien más innovadoras de Europa. En el año 2016 eran diez. Es decir, recurriendo a los porcentajes que tanto gustan a algunos periodistas, el aumento ha sido del 10%. Y no sólo eso, sino que para las 10 que repiten  en ese centenar la subida media en el escalafón es de 3 posiciones, destacando la Universidad de Valencia con una vertiginosa subida de 13 puestos.

En el ranking del año 2017 la primera universidad española que aparece es la de Barcelona (puesto 63), a la que siguen la Autónoma de Barcelona (81), Valencia (82) Politécnica de Cataluña (84) Politécnica de Valencia (85), Santiago (92), Sevilla (93), Politécnica de Madrid (96), Complutense (97) Granada (99) y Autónoma de Madrid (100, es la nueva que ha entrado en este centenar). Lidera la clasificación general (estamos en época de carreras ciclistas cuando esto escribo) la Católica de Lovaina (KU Leuven), seguida del Imperial College de Londres, Cambridge y la Técnica de Múnich.

Curiosamente, no he encontrado esta noticia en los medios electrónicos locales de Salamanca. No sé si es que la noticia no es suficientemente ombliguista o, en estos tiempos triunfalistas que corren (bueno, los que corren son de momento algo menos de media docena hacia el sillón rectoral) no interesa que se sepa que la USAL no se encuentra en ese abultado pelotón de cabeza. O no la he buscado con la insistencia y detalle adecuados, que también es posible (en cuyo caso me retracto de alguno de los comentarios vertidos, pero nunca de la veracidad del hecho comentado).

Si nos fijamos en las universidades españolas, quizá sería lógico que apareciesen mayoritariamente politécnicas para la cosa de la innovación, pero sólo hay tres (UPC, UPV y UPM) y las otras son universidades de las que se llamaban literarias (esta denominación aparecía, por ejemplo, en alguna orla de la USAL a principios del siglo XX). Por otra parte, he leído en algunos sitios sobre la similitud entre las universidades de Santiago, Salamanca y Granada, no recuerdo si por el número de estudiantes, tamaño de las ciudades en las que radican o por qué, pero resulta que en lo de la innovación queda la USAL atrás. Si nos fijamos en el color político del partido que gobierna cada una de las tres comunidades autónomas, en dos de ellas es el PP (Galicia y Castilla y León, en ambos casos desde hace muchos años) y en la otra el PSOE (desde hace muchos años también), luego quizá no tenga que ver con manías persecutorias o victimismos.

Bueno se lo dejo ahí; intenten no calentarse demasiado la cabeza, que para eso ya tenemos en estos días a Lorenzo. Pero quizá sea interesante saberlo para cuando las sirenas empiecen a cantar.

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¿En qué quedamos?

Que las matemáticas constituyen uno de los puntos débiles de nuestra educación no es desconocido (aunque, por lo que se ve, es un punto relativamente gordo). Pero es evidente que si uno se quiere dedicar a los medios debe intentar no cometer errores de bulto en lo que dice y en cómo lo dice, aunque sea necesario algún pequeño, pequeñçisimo, cálculo matemático. No hay que olvidar que mucha gente se cree lo que el periódico dice (¡ingenuos!) y que habitualmente se lee en diagonal (o a salto de mata o de caballo, da igual) y lo que queda de las noticias es, habitualmente, poco más que el titular de las mismas. Por eso es importante que el titular de una noticia sea conciso y correcto, al tiempo que llamativo, para que el lector se fije en la misma.

El seguimiento de la máxima periodística de que no dejes que la verdad te arruine una buena noticia debería estar penado con galeras, garrote vil o asistencia obligatoria durante una década a todos los conciertos de cualesquiera de las celebrities retoños, habitualmente, de otras celebrities, que por ahí pululan y que todos ustedes se imaginan a quienes me refiero.

Tienen un ejemplo en la edición del 18 de Julio (¡vaya!) de 2017 de un periódico local de Salamanca, que se edita en línea y en papel, aunque no lo he visto en el primero de los soportes. El titular nos dice que Uno de cada diez niños no fue vacunado en 2016, según alertan Unicef y la OMS (desconozco por qué se escribe un acrónimo en mayúsculas y en el otro sólo se escribe con mayúscula la primera letra) y le sigue un subtítulo que reza La cifra queda lejos del objetivo del 90% dela (así, sin espacio) cobertura global.

No quiero entrar en el contenido de la noticia y la llamada de atención de la UNICEF y  de la OMS que implica, sino que quiero detenerme en el titular y el subtitular.

Vamos a ver: Si uno de cada diez niños no fue vacunado, es que nueve de cada diez sí lo fueron – no vas a dejar a un niño a medio vacunar. Si multiplicamos estas cifras por diez, eso quiere decir que noventa de cada cien sí lo fueron. Y decir “noventa de cada cien” es lo mismo que decir 90%.

Entonces, ¿dónde está el problema? Sí, es muy lamentable que un elevado número de niños no fuera vacunado, probablemente en su mayoría por no poder llegar a esa población o porque los padres se nieguen por ser “antivacuna”. Pero, de nuevo refiriéndonos al titular y al subtitular, resulta obvio que lo que dice el titular (el 90% fue vacunado) es distinto a lo que nos dice el subtitular (no se ha alcanzado el objetivo de vacunar al 90%).

¿Cuál es correcto, el titular o el subtitular? ¿Hay que leerse la noticia completa para deducirlo? En tal caso, ¿cuál es el papel del titular? ¿Y el del subtitular? ¿Confundir al lector? ¿Atraerle con añagazas? Sinceramente, no lo sé. Lo único que me queda es la enorme falta de cultura y profesionalidad de quienes (bueno, de algunos) deben informarnos con veracidad y precisión.

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Levantamiento de piedras

Como probablemente ustedes sepan, se trata de un deporte extendido por varias zonas, pero especialmente, en lo que a nuestro país se refiere, es muy popular en el País Vasco y en Canarias. Poco después de las pasadas navidades, circuló por Whatsapp una fotografía en la que un niño de unos 3 años intentaba levantar uno de esos bolardos esféricos tallados en granito que tanto abundan hoy por algunas de nuestras ciudades; aquí la pueden ver.

Mientras que en Canarias la piedra que se levanta puede tener cualquier forma (no es tallada, sino tal y como se encuentra en el campo), en el País Vasco existe una reglamentación sobre sus pesos y las formas, que pueden ser cilíndrica, cúbica, esférica y con forma de paralelepípedo rectángulo. La verdad, siempre me había intrigado (bueno, tampoco me quitaba el sueño, por supuesto) la elección de estas formas, descartando otras, como el tetraedro, el octaedro o el icosaedro, por ejemplo. Es decir, de los cinco sólidos plátonicos se ha elegido únicamente el cubo.

¿Por qué? probablemente porque las figuras elegidas son las que permiten un tallado más fácil, pero también pueden existir otras razones. Por ejemplo, que en algunos casos los véertices resulten demasiado puntiagudos y puedan herir fácilmente al harrijasotzaile. En el caso del tetraedro, además, si está depositado en el suelo sobre una de sus caras, resultaría, creo, muy difícil cogerlo cómodamente para levantarlo sin estriarse y herirse las manos con las aristas. El problema de éstas es común a todas las figuras elegidas, salvo para la esfera. También la esfera es la que debe permitir cogerla con mayor seguridad, al poder desplazar las manos por debajo de su ecuador y agarrar así la piedra.

¿Y qué me dicen del cilindro? Pues si está depositado sobre el suelo por una de sus bases, tampoco debe ser fácil agarrarlo para levantarlo, pues  si lo que hacemos es abrazarlo para levantarlo es fácil que se nos resbale y termine por caernos sobre un pie. Probablemente esa sea la razón por la que la forma cilíndrica se reserva sólo para los pesos más pequeños, de 100 a 125 Kg; entre 125 y 212.5 Kg pesan las cúbicas y paralelepipédicas y de 112.5 o 125 Kg las esféricas; probablemente, para la esférica, es posible que la facilidad para agarrarla y levantarla constituya también un inconveniente, al ser la que más fácil puede resbalarse y caer.

Intenten, intenten ustedes, especialmente los docentes (quienes, según el sentir popular, han comenzado ya sus vacaciones cuando esto escribo – mediados de junio- hasta mediados de septiembre), levantar un cilindro pesadito sólo abrazándolo, sin otro punto de agarre que la misma superficie lateral del mismo. Y no me vale un hiperboloide de una hoja o similar, por supuesto.

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¡Qué susto!

No quiero agobiarles con tanta entrada en este blog, pero es que hace un par de días me llevé un susto tremendo y quiero hacerles partícipes.

Verán: iba por los pasillos de la Facultad y ví lo que ustedes pueden ver en la fotografía. Me asusté, sinceramente, pues pensé que era alguien a quien le había dado un síncope o un mareo o vaya usted a saber y estaba echado en el banco del pasillo (no muy transitado habitualmente) esperando a que algún buen samaritano se apiadase de él y llamase al 112.

Pero cuando me acerqué pude comprobar que no, que estaba vivito y coleando, pues estaba charlando por el móvil, aunque no intenté ni siquiera tratar de entender de qué estaba hablando; ni el idioma en que lo hacía.

Después me entró el gusanillo cotilla y ya no sé si era un alumno “nuestro” o uno de los múltiples visitantes que se acercan cada año por estos lares a empaparse de cultura española, especialmente sobre Lengua y Literatura dentro de los Cursos de Verano y Cursos Extraordinarios que la Institución organiza. Y, al mismo tiempo, mostrarnos su respeto por todo y por todos, echándose a la bartola en un banco, como si este edificio (una Facultad, bueno, edificio que alberga DOS Facultades) de la multicentenaria institución fuese la Plaza del Castillo de Pamplona en plenos Sanfermines,

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Sobre otras actividades académicas

Escribo esta entrada el 12 de Julio de 2017.

Ayer se celebró sesión ordinaria del Claustro de Doctores para analizar y aprobar, en su caso, la propuesta de cuatro nuevos doctores honoris causa por esta universidad (ninguna mujer).

Según el artículo 45 de los vigentes Estatutos de la USAL, dicho Claustro está constituido “… por todos los Profesores de la Universidad de Salamanca que posean el título de Doctor …”, así como aquellos Doctores por esta Universidad que previamente lo hayan solicitado y se hayan registrado al efecto en un Servicio o Negociado determinado de esta Universidad. Desconozco el número de Doctores que han optado por la segunda vía, pero el número de Profesores Doctores creo que es de unos 2.000 (no consta el número de profesores en el resumen de la Memoria del Curso 2015-2016 de la universidad, a la que he tenido acceso por Internet, sin ser capaz de acceder a la memoria completa, en la que supongo que dicho número constará). El artículo 45 citado también regula que en primera convocatoria el quorum corresponde a un tercio de los miembros y “Podrá constituirse en segunda convocatoria con los Doctores presentes”. Visto esto, podría constituirse en primera convocatoria con los presentes y se ahorrarían un cuarto de hora de espera.

La noticia es recogida hoy (según he podido ver) en la versión digital de sólo uno de los tres de los medios locales, creo que los más leídos (La Gaceta Regional y Tribuna de Salamanca, Salamanca24horas); aparece además en la parte inferior (poca relevancia) de la página 14 (par, menos relevancia) del primer periódico citado  (el único que posee edición en papel). Los cuatro candidatos a tal honor se agruparon en dos propuestas (2+2), obteniendo una de ellas 67 votos a favor y 6 en contra y la otra 66 a favor y 7 en contra. Vean: 67+6 = 66+7 = 73. Es decir, que de un total de, por lo menos, 2000 miembros, sólo 73 concurrieron a la convocatoria. ¿3.5%? (Por cierto, la página de la Sala de Prensa de la universidad recoge el resultado positivo de la votación, pero no el número de votos emitidos ni si son positivos o negativos).

Casualmente, el mismo día y casi a la misma hora, se impartió una conferencia en la Facultad de Ciencias Químicas. En uno de los medios digitales se recoge la noticia – también en la versión impresa, pero en la misma página par que la noticia anterior) – y las fotografías muestran un total de 15 asistentes (puede ser mayor, pero son los que se ven en las fotografías). El total de miembros de la Facultad, entre profesores, contratados, becarios y meritorios, supera con creces el centenar, a los que hay que sumar profesorado de otras Facultades que trabajan sobre el  tema de la conferencia o temas muy similares, por mucho que a ellos les pese.

Hace un par de semanas se presentó un libro (uno más) en esta universidad. El acto se celebró en una de las aulas más pequeñas del Edificio Histórico (creo que es el Aula Dorado Montero) y el número de asistentes, de acuerdo con las fotografías del evento publicadas en un medio local, era de 10.

No quiero aburrirles más con más ejemplos, pero creo que son datos para hacerse algunas preguntas sobre la escasa asistencia. ¿Está el profesorado ya de vacaciones? ¿Está sobresaturado de actos como éstos? ¿Son los asuntos interesantes? ¿Tiene tantas otras obligaciones académicas que no pueden asistir a los mismos? ¿…? No lo sé.* En realidad, me recuerda las actividades del Foro Iberoamericano de los años 90 del siglo pasado.

 

*En mi caso sí: no me interesan.

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El descarte – 2

Hace unos días les escribía aquí sobre diversos razonamientos que en alguna ocasión me he hecho para finalmente decidir si voto o no y, en caso positivo, a quién, en unas elecciones; a veces es difícil, al tener que decidir entre lo que te dice la razón y lo que te dice el corazón (ha pasado, no crean). Hoy toca hablar, como ya en aquella entrada les amenazaba, del equipo.

Publicitar el nombre de los colaboradores directos que acompañarán al candidato caso de conseguir vencer no es habitual en muchas ocasiones; por ejemplo, no se publicitan (aunque se sospechan) en las Generales del Estado. Pero sí es habitual en las elecciones en la universidad, aunque en alguna ocasión quedaba algún colaborador tapado hasta después de la votación (o porque el candidato, en realidad, no tenía aun equipo; ambas cosas han pasado, no lo duden).

El mayor problema, supongo, es elegir ese equipo, es decir, el grupo muy reducido de personas que además de haber actuado de fontaneros, vaya a ser una cara visible ( y remunerada) ocupando un cargo relevante tras las elecciones. Supongo que a la hora de elegir a los miembros de ese equipo primarán aspectos como eficacia, confianza y coincidencia en un objetivo común, sin olvidarnos de la ilusión. Por lo menos, aunque quizá también el haber sido compañeros de pupitre pueda tener algo que ver. Quizá una forma de elegir ese equipo es hacer como aquí para elegir un coche de segunda mano

Pero una vez identificadas las personas que cumplen esos requisitos (a veces por propuesta de otras personas en las que el candidato confía), lo siguiente es que acepten la invitación para participar y ocupar ese puesto y a todo ello se añaden, lo que es peor, las componendas de equilibrio. Y ya no sólo me refiero a los asuntos de igualdad (otro día tocará distinguir entre género y sexo), sino asuntos relativos a intentar que estén representadas las sensibilidades: no debe faltar alguien de Humanidades, ¡cómo va a haber un equipo de gobierno universitario sin un vicerrector de Medicina! ¿Y qué decimos de Derecho? Pues hay algunas áreas que se consideran el rey (o los reyes) del mambo y no consienten no estar representadas, aunque sea por la persona más odiada dentro de su propia facultad.

Y es que la elección de este equipo también va a determinar en cierta medida el éxito de la candidatura. Ojo: las elecciones son a Rector, no a un equipo de Gobierno, pero los componentes de éste pueden aupar o hundir a un Rector. Pues si el candidato elige de mi entorno a una persona a la que yo conozco y sé su trayectoria profesional y (si la ha tenido) de gestión y me parece lamentable, pues me temo que ese candidato no contará con mi voto. Es cierto que a aquellos miembros del equipo a los que no conoces les concedes el beneficio de la duda, a menos que tengas una información creíble por personas en las que confías plenamente.

Por eso digo que la elección de un equipo no es una cuestión baladí (como dirían los literatos) ni trivial (como dirían los físicos), sino de importancia fundamental no sólo si el  líder (y su equipo) resulta elegido, sino para que resulte elegido. Aunque entendiendo que, a pesar de lo difícil que resulta evitar las componentes emocionales, deben primar los méritos de confianza, eficiencia y coincidencia en un objetivo común que arriba he citado.

Y ¿que hacemos con los fontaneros de segunda fila? Estos son habitualmente los más listos, pues no ocuparán cargos en los que tendrán que  dar la cara, sino que ocuparán cargos más opíparos, que les permitirán medrar en lo personal sin mucho peligro por su parte, hartándose de, por ejemplo, viajar, hacer amigos, recibir (y devolver) favores, nombramientos, premios, medallas y otras cosas. Supuestamente, claro.

 

P.S.: Insisto: no me presento ni como candidato a Rector ni como componente de ningún equipo. Ni como fontanero de primera fila ni como fontanero de segunda ni enésima fila. Así de claro y diáfano.

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Andorra

Supongo que todos ustedes conocen (e incluso lo han visitado para comprar unos pantalones vaqueros, queso o un transistor) este pequeño país pirenaico,  domicilio fiscal de algunos renombrados deportistas de este lado de los Pirineos que se envuelven en la bandera rojigualda (a franjas horizontales) cuando ganan algún título deportivo, al tiempo que dejan escapar alguna lágrima (¿de cocodrilo?) furtiva.

Quizá menos conocido sea Andorra de Teruel,  en donde se ubica una de las centrales térmicas más contaminantes y degradantes del entorno de toda Europa (hace unos años tuve la oportunida de estudiar la porosidad de las cenizas volantes que emitía para su posible uso como adsorbentes, pero esa es otra historia).

Una de las particularidades de Andorra (Principat d’Andorra en su idioma oficial) es la forma de gobierno, pues la Jefatura del Estado corresponde a los denominados copríncipes de Andorra, a saber, el Presidente de la República Francesa y el Bisbe d’Urgell (Obispo de  Urgel para los que no conocen el idioma oficial del país).

Pero no, no hace falta que se vayan ustedes tan lejos para encontrar este tipo de coprincipado; en este sentido también hay una Andorra charra. La tienen aquí mismo, en la ciudad de Salamanca, en la plaza de Balmes. En el edificio  cuya entrada se muestra en la fotografía, se encuentran las instalaciones (no todas) de la Facultad de Ciencias y de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de Salamanca; cada Facultad tiene su Decano y, por tanto, el edificio está gobernado (aunque no sé si es la palabra adecuada) por los dos Decanos (copríncipes). Se comparten las aulas, la única cafetería, el Salón de Actos … y cada año, alternadamente, es uno de los Decanatos el encargado de asignar los espacios para las clases y los exámenes (casi la única función que, a mi entender, un Decano debería tener).

Pues bien; hace unos días ha aparecido en las puertas de acceso al edificio un documento, firmado por ambos copríncipes, en el que se indica el horario de apertura del edificio para los meses de Julio y Agosto y parte de Septiembre; pueden ustedes también ver aquí dicho documento. Durante el mes de Julio, parte del de Agosto y el primero de Septiembre el edificio estará abierto sólo de 8 a 15. Lo cual significa que el horario de trabajo se reducirá a dicho intervalo.

Yo, como la gran mayoría de los profesores que en dicho edificio desarrollamos nuestras tareas, disfruto de un régimen de dedicación a tiempo completo. He preguntado en varias ocasiones a los responsables de la cosa cual es mi horario y tras una insoportable verborrea jurídica (parece que no saben decir claramente qué es un vaso y qué es un plato) a la única conclusión que he llegado es que ese tipo de dedicación no permite una jornada contínua y que la dedicación semanal parece ser que es de 37.5 horas.

Luego si este horario de apertura del edificio en verano implica ese intervalo de 35 horas hasta antes de lo que se considera habitualmente mediodía ¿significa que he de realizar una jornada contínua? ¿Es legal? ¿Dónde se ha acordado? ¿En el Consejo de Gobierno de la USAL? ¿Se ha consultado a la Junta de PDI? Las personas que cobran de acuerdo a una dedicación a tiempo completo, pero que su horario de permanencia semanal no supera las 25 horas, ¿deben ahora realizar 5×7=35 horas, o simplemente están implícitamente autorizadas a no aparecer siquiera por su centro de trabajo?

¡Uf! demasiadas preguntas y me temo que ni una sola respuesta.

P.S.: Y que conste que yo encantado de que me reduzcan la jornada laboral – aunque sea nominalmente sólo 2.5 horas a la semana, pues habitualmente realizo más de 37.5 – sin reducirme el sueldo, ¡por supuesto! Prefiero eso a que me pase como a ese amigo al que me encontré hace  unas semanas.

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Más sobre orlas

El pasado domingo 25 de Junio ví una noticia en un informativo televisivo sobre un nuevo tipo de orla que han inventado unos estudiantes; no recuerdo de qué universidad ni de qué centro (más información la encontrarán más abajo), pero la cosa iba más o menos así: Ante la inmovilidad asociada a toda fotografía (la orla no es más que una serie de fotografías de una muchachada mejor o peor avenida, personas que han pasado juntas y a veces revueltas una serie de años, bajo la tutela, vigilancia desprecio o ninguneo de aquéllos cuyas fotos – de cuando eran tremendamente más jóvenes – aparecen en la parte superior de la orla), estos emprendedores han ideado una orla electrónica viva en la que la foto de cada miembro del colectivo es sustituida por un corto vídeo.

En realidad la cosa no es tan novedosa; no sé a santo de qué lo dieron el día 25 de Junio de 2017 en un noticiero de la tv, cuando aquí pueden ustedes ver la información sobre la citada orla, en una página web del 5 de noviembre de 2015.

Si ustedes ven el vídeo que aparece en este enlace, podrán apreciar una serie de incongruencias, algunas de tipo protocolario: (1) no existe la Universidad Superior de Ciencias y Tecnologías, aunque me imagino que será un nombre inventado para poder elaborar el vídeo promocional sin tener que abonar derechos de imagen a otra institución; (2) los profesores ¡van en mangas de camisa a cuadros y son jóvenes! impensable en nuestro entorno; (3) se presenta la orla de Ingeniería Aeroespacial, pero la beca que llevan los graduandos es de color azul oscuro, típica de los estudios de Ciencias y no la marrón habitual de las ingenierías, aunque en esto puede haber discusión. Por ejemplo, conviene recordar que el protocolo de la USAL establece que el color de la muceta y del birrete de los titulados en Ingeniería Química por esta Universidad es el “azul turquí”, dado que asocia el color al Centro en el que se cursan los estudios, y no el marrón o beis que algunos se empeñan en lucir; (4) pone “Promoción 2015-2016”, cuando lo habitual es señalar el año de inicio  y el año de finalización (formal) de los estudios, por lo que no pueden ser dos años consecutivos, sino separados por lo menos 3.

A pesar de ello, quiero felicitar a los padres de esta idea (ahora, tras ver el enlace y el vídeo promocional veo que el blog en el que aparece éste corresponde a un Colegio Mayor valenciano) por el alto nivel creativo y de desarrollo que contiene. Sigo sin entender el haberlo sacado a colación en los informativos casi dos años después de su creación.

Al mismo tiempo, y dada mi aversión a estas cosas, no quiero ni imaginarme la cruz que puede suponer una orla como la ahora publicitada, con las gracietas en movimiento de cada uno de los alumnos, hayan terminado o no los estudios, por supuesto. Más útil sería (lanzo la idea) una orla interactiva (¿se dice así?) en la que se vaya actualizando no sólo la fotografía, sino también otras características de los allí fotografiados (evolución de su vida laboral, personal, cambios conformacionales, calvicie, etc.) para no necesitar de celebraciones cada 15, 25, 50 y hasta 75 años para ponernos al día, bajo la diligente, benévola, protectora, condescendiente y paternal protección y guía de asociaciones como Alumni  (seguimos con la manía de los latinajos).

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El descarte

No soy muy adicto a los juegos de cartas, pero llego a alcanzar el significado de esta palabra y los usos que pueda tener. Básicamente corresponde a las cartas “malas” de las que uno se deshace, o la propia acción de deshacerse de ellas. Me entienden, ¿no?

Con mayor o menor consciencia, todos efectuamos descartes (en minúscula, claro) en pocas, varias o en muchas ocasiones. Piénsenlo, por ejemplo, para unas elecciones: salvo los partidarios acérrimos de un candidato determinado, sordos y profundamente escépticos a los razonamientos de los otros, con oídos sólo para su gran timonel, todos realizamos tales descartes. Usted ve los planteamientos de todos los candidatos y la primera conclusión es que ninguno le convence completamente. Salvo absurdos fantasmas alegres (¿Joker?), que también los  hay y que no entienden que su utopía puede ser la distopía de todos los demás, todos los candidatos presentarán algunas propuestas que a usted le convezcan y otras que no. Por supuesto, salvo que usted sea de los entregados sin razones objetivas a una opción determinada, de los que mira embelesado y entregado en un máximo de orgasmo adorador y pleitesía a su líder, usted analizará fríamente todas las propuestas y sopesará para cada candidato las que le convencen y las que no; digamos, como poner en una balanza las cosas positivas en uno de los platos y las negativas en el otro, a pesar de la imposible cuantificación que el proceso conlleva. Aquellos candidatos para los que las segundas pesen más deberán ser, en principio, los primeros descartados y entre aquéllos que no lo hayan sido, o bien usted se decanta simplemente por el más favorable (su primer descarte había sido la abstención, claro), o bien vuelve a realizar un análisis riguroso de las propuestas de los no descartados para volver a sopesarlas.

Supongamos que sigue usted este proceso cíclico de descartes progresivos hasta que se queda sólo con un candidato: ni el óptimo, ni el mejor, simplemente el menos malo. Lo vota y resulta elegido.

Entonces llega la parte más ardua: que ese candidato cumpla con aquéllo que había prometido. Por supuesto, usted es consciente de que, como los programas de los otros candidatos, el suyo también prometía imposibles, sueños de campaña, podríamos denominarlos; inalcanzables e irrealizables, pero incluidos en el programa, en fin, por aquéllo de dejar la puerta abierta a que se aparezca la virgen y podamos llegar a la Arcadia utópica. Y como usted es consciente de que son inalcanzables, no le preocupa que no los cumpla: la herencia recibida, la crisis internacional, la pertinaz sequía, el contubernio judeo-masónico, … se puede recurrir a una infinidad de excusas.

Pero lo realmente preocupante es que se comience a incumplir promesas a todas luces realizables o que se tomen acciones absolutamente negadas en el programa electoral. Eso sí es completamente preocupante y frustrante. Y es lo que le lleva a usted al desencanto.

Estoy plenamente convencido, sin querer ser con ello fatalista, que todo candidato elegido terminará por frustar sus ilusiones (de usted)  y la esperanza con qué (usted) lo votó; a mí me ha ocurrido en todas las ocasiones en que he participado en elecciones dentro de la universidad (aunque en varias ocasiones mi opción fue la abstención). La única duda es cuánto tardará en hacerlo. Cada día que tarde desde el mismo día de su elección deberemos tomarlo como un éxito para él … y para usted y todos los que también lo votaron.

P.S.: Dejaremos para otro día el papel que juegan los miembros del equipo en el proceso de pesar ventajas e inconvenientes sobre los candidatos a los que, por razones de sus compañeros de empresa, usted  va a descartar.

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